domingo, 26 de noviembre de 2017

Ouaga sin ti

Sabía que iba a pasar… Lo sabía… No me ha pillado desprevenida, pero da igual… Ouaga sin ti es otra Ouaga… más triste… menos amable… vacía en su bullicio…

Hoy ha sido mi primer despertar aquí, en esta ciudad infame y a la que tanto quiero. Mi primer pensamiento sabía que serías tú… llamarte… “Georges!! Je suis là!!”, incluso antes de tener mi número local, es lo que hago siempre… pero también sabía que nadie respondería…

Me he tirado a la calle… Cambiar moneda… Adquirir una tarjeta telefónica burkinabé… Siempre son mis primeros pasos aquí… Y empezar a llamar a mi gente para decirles que he llegado… Pero no he podido… Si no puedo llamarte a ti, el resto puede esperar… He deambulado sola de aquí para allá… Hoy no quería compañía, quería estar “a solas contigo… sin ti".

He comido donde siempre lo hacíamos… Quizás ha sido un error, pero no sabía cómo pasar este duelo si no era enfrentándolo… No ha sido fácil... Saliendo, he escuchado un grito: “Nasaara!!!!”… Mi buen amigo Oussou (¿lo recuerdas?) me ha visto mientras pasaba con su moto… Abrazos, besos… Pero me he excusado, y he seguido mi camino…. “Je t’appel après”. Es curioso, me ha pasado lo mismo con tres amigos, tres, a los que adoro, que me han visto mientras yo callejeaba sin rumbo… a los tres les he dado largas… He retrasado el momento, pero finalmente he llamado a tu hermana, a cuya casa he llegado un poco más tarde. Estaban las tres: Pascaline, Lorentine y Françoise… Nuevos abrazos… pero esta vez entre lágrimas… las cuatro abrazadas… sólo había podido ofrecerles mis condolencias por teléfono…tan frío… tan lejos… cuando te fuiste… así… sin avisar… ¡qué broma de mal gusto!! … Han pasado casi tres meses… He pasado la tarde con ellas… He descubierto nuevas cosas de ti que desconocía absolutamente… ¡Nos quedaban tantas cosas que hablar…!! Diez años han sido pocos… Muy pocos…

Te echo de menos mi amigo, mi hermano, mi cómplice... tantas cosas compartidas… tantas anécdotas que solo tú y yo sabemos… tantos momentos… buenos y malos… pero sobre todo buenos… Tu vas beaucoup me manquer… trop… Que la tierra te sea ligera...





domingo, 18 de diciembre de 2016

Comienza la cuenta atrás…

Apenas me quedan 2 días en este país que tanto amo. Han pasado muchas cosas desde la última vez que escribí. Muchísimas. Buenas (muy buenas) y malas (muy malas).

Hace unos días escribí sobre Paul, un crío al que seguimos desde aquí. En su día (hace un par de años) le operamos del mismo problema que Blaise y todos los años voy a verle. Este año también. Escribí sobre algo que le pasó estando yo aquí, lo publiqué y acto seguido decidí retirarlo de la publicación. Fue víctima de algo terrible, pero después de contarlo pensé que no era bueno hacerlo, porque quizás era volver a caer en las viejas historias de condescendencia y la mirada turbia hacia este país que, como digo, tanto amo. ¿Para qué?

Este país tiene cosas malas, claro que sí, pero tiene cosas tremendamente buenas. La esperanza en el futuro es conmovedora. El afán de mejorar, la fe en que un día saldrán de la pobreza… y ahí están, peleando como jabatos para conseguirlo.

Y no es fácil. Mais ça va aller...

Este año ha sido un tanto atípico para mí por diversas circunstancias. Me he visto envuelta -casi sin darme cuenta- en una especie de película de espionaje que aún me tiene en un “ay”, he descubierto algunas cosas que no sabía acerca de gente muy allegada que me han “touché”, he tenido experiencias “bizarres” que hacen tambalear algunas de mis convicciones. He vivido aquí (una vez más) el día de la independencia, altamente celebrado. 11 de diciembre, pero que este año tenía connotaciones MUY diferentes.

Cada año, el 11 de diciembre se celebra en una provincia diferente. Todo el país celebra por todo lo alto la fecha, pero la provincia “agraciada”, donde se celebran todos los actos oficiales, va rodando cada año. Este año ha sido en Kaya (hacia el Norte), pero hete aquí, que el año que viene será en Gaoua, y hay una fortísima expectación al respecto. El 11 de diciembre se pasó el testigo, el “flambeau”, que lo traía el gobernador desde Kaya. Toda la ciudad lo esperó como el maná. A las 16:00 en la gare (la estación de autobuses). Hay que estar esperándole!! Y claro, allá donde fueres haz lo que vieres. A las 16:00 en punto estaba yo allí con mis mejores galas. Mare de deu señor, no cabía un alfiler!! Ni siquiera pude llegar a la gare. Me quedé, como tanta gente, al borde de la carretera bastante antes de llegar. Encontré a unos amigos: Lianos!! Viens t’assoir avec nous!! Me siento con ellos en un maquis cercano para tomar algo mientras me cuentan que el coche del gobernador con el “flambeau” aún tardará, que están en comunicación con amigos de otras ciudades por las que pasa, y se está parando en cada una por el gentío. Que aún están por Bourum-Bourum, que aún están por Tonkar… ¡¡que están saliendo de Tonkar!! Todos corriendo a las motos. Yo iba de paquete con mi buena amiga Tibo. Había mucha gente, pero no podia imaginarme en el berenjenal que me metí. Dos mil millones de motos por centímetro cuadrado se ponen en marcha. Ya ha caído la noche. Son algo más de las 18:00 h. Todos pitando, coreando, enardecidos, todos precediendo al gobernador y dirigiéndose al gouvernorat para depositar el “flambeau”. Puta locura. Milagrosamente no hubo ningún accidente. Me dejé contagiar del entusiasmo de la multitud tragando humo, polvo y encomendándome a todos los dioses.

El 11 de diciembre próximo se espera, como digo, con gran expectación. ¿Por qué? Porque desde el gobierno central se van a hacer grandes inversiones en la ciudad. Se le va a lavar la cara con ahínco. Se espera que se reasfalte la carretera principal, la que atraviesa el centro de la ciudad. Parece una nimiedad ¿no? Pues no, hace falta como el maná. Está destrozado y lleno de agujeros; tantos, que no es ni mucho menos fácil evitarlos, lo que provoca continuos accidentes, especialmente en moto. Yo misma, al coger mi burra cada día rezaba a todos los santos para ir a la ciudad. Van a asfaltar la carretera que va hasta Banfora (ahora es pista roja -de tierra roja- y destrozada, unos 140 km.). Van a asfaltar la route de Batié, como la de Banfora, unos 70 km. Van a llevar la corriente eléctrica y canalización de agua a muchos barrios; van a invertir en muchísimas infraestructuras, y todo ello además generará mucho empleo. Y claro, nadie quiere que me lo pierda. ¡¡Y no me lo voy a perder!! El 11 de diciembre próximo espero que me encuentre en Gaoua. Ojalá.

Gaoua. País lobi (etnia mayoritaria). Gaoua, Tierra de misterio y fetiches. Gaoua. Ciudad que un día… quizás un día… será mi casa. De algún modo ya lo es, pero al tiempo… A pesar de la mala (malísima) influencia del orpaillage (búsqueda artesanal de oro) que crece a la carrera como mala hierba alrededor de Gaoua y ha hecho aumentar la inseguridad ciudadana (incluido tráfico de niños y esclavitud, contra lo que se está tratando de luchar, a veces en vano), a pesar de historias “bizarres”, de mafias y de retos… A pesar de todo, Gaoua mira con esperanza al futuro, y pelea… y yo… yo quiero estar con ell@s.

Ayer volví a Ouaga (la capital). Ouaga es el monstruo, el bullicio, el ruido, la polución, el calor infernal, el tráfico indescriptible, la locura absoluta… Ouaga, tierra de mossis.

Me quedan muchas cosas por contar. Muchísimas, que, como tantas… se quedan en mi retina… o en mis entrañas. De momento… me las guardo.








 Continuará… o no…

lunes, 5 de diciembre de 2016

Blaise. "Mi" Blaise.

Cómo ha crecido. Blaise. “Mi” Blaise…



Ya sabía que ahora vive en Holly, cerca de la escuela, en casa de su abuela. La distancia desde su casa anterior era mucha. Cada día 7 kilómetros para llegar a la escuela, y otros 7 para volver. C’est trop. Por ello, hace ya un tiempo decidió quedarse en Holly, y eso es lo que yo sabía.

Hoy hemos ido a verle. Hugo y yo. Hugo conoce dónde vive. Hemos llegado a Holly, y de allí a su casa, a la cour (el patio). La cour es una especie de recinto, cerrado o no, donde suele vivir una familia en sentido amplio: padres, hermanos, hijos, esposas, co-esposas, etc. Así es como vivía antes de quedarse en Holly.

Al llegar a la cour hemos visto a una anciana, arrugada y desdentada, sentada en una silla con la mirada perdida. “Es la abuela de Blaise”, me dice Hugo. “Es ciega”. Me acerco, la saludo con todo el respeto con que se saluda aquí a los ancianos. Ella dice algo en lo que creo que es lobiri (uno de los idiomas locales), y Hugo me dice que me da la bienvenida.

La cour consta de una casa cuadrada de adobe (4 muros) y un granero vacío. Otras dos casitas medio derruidas también de adobe finalizan el conjunto.

Me giro y veo a Blaise que corre hacia mí como alma que lleva el diablo. Su sonrisa no tiene precio. Me abraza y ya no se despega. Me emociono. Mucho. Me desarma su inocencia a sus ¿14 años? En realidad nadie conoce su edad. Viene sucio, muy sucio.

Cómo ha crecido… Es tan alto como yo… Nos abrazamos fuerte…

Blaise es especial. Muchos ya “le conocéis”. Retraído. Tímido… con ese aire distraído… a su rollo… Es anárquico, libre, completamente libre, hace de su capa un sayo, va a su bola... Y sólo conmigo muestra su ternura. Sólo a mí me abraza… Y me desarma…
 
Enseguida se junta una cuadrilla de críos y crías de todas  las edades. La anciana permanece impasible con su mirada perdida.

“Hugo, ¿dónde están los demás? ¿y el resto de la familia?”. No hay resto de la familia. No hay más. ¿Cómo? Hugo me cuenta que no hay más. En la cour (relativamente grande), sólo vive la anciana, Blaise y otro crío de unos 10 ó 12 años. Están los tres solos.

Le pregunto al otro crío dónde están sus padres. En Costa de Marfil, como tantos y tantos padres que van allí a buscarse la vida y se olvidan de sus hijos. A Blaise no le pregunto. Conozco muy bien su historia. No vamos a hurgar en la herida…

Blaise me dice que tiene hambre, que no ha comido desde ayer. Le pregunto si la anciana y el otro peque tampoco. Empieza a faltarme el aire…

“Blaise… ¿la anciana cocina?”.  Unos días sí y otros no. No ve.
“Hugo… ¿dónde está la familia de esta mujer?” Es viuda y sus hijos están en Costa de Marfil. Rara vez le envían algo o la visitan.
“¿De qué comen? ¿Comen?” Bueno, no sé. A veces les ayudan los vecinos… No sé…
“¿Y cuando la anciana enferma? ¿Quién la ayuda?” La respuesta es la misma.

No puedo respirar.

“Blaise… ¿quién se ocupa de la casa? ¿quién lava vuestra ropa?”  Yo (dice Blaise).
“¿Quién trae el agua y la leña cada día?” Yo (dice Blaise).

El agua hay que traerla de un pozo a más o menos un kilómetro. 25 ó 30 kilos en la cabeza. La leña se encuentra donde se puede.

“¿Quién se ocupa de vosotros?”. Se encoge de hombros. El otro crío mira tímidamente y sonríe.

Y Blaise sigue pegado a mí. No se separa ni un minuto. Me dice que quiere cuadernos y bolis, una mochila, y chanclas.... Quiere jabón, y pasta de dientes… Quiere un balón… y un saco de arroz y otro de maíz, y aceite para cocinar… Y quiere una casa grande, y un cordero… y todos los libros del curso… y quiere estudiar, e ir a pescar… y quiere ir a Gaoua a vivir, porque los colegios son mejores… Quiere unos pantalones, y un traje chulo para estrenar el 1 de enero… y quiere una radio… Y quiere que le arregle la bici, sin cadena, sin frenos y pinchada… Y una “natte” (especie de alfombra de paja) nueva para dormir… y un camiseta del Barça… 

Y yo he dejado definitivamente de respirar… evitando que Blaise lo note.




jueves, 1 de diciembre de 2016

Maletas, suicidios, fetiches y otras zarandajas...

Mucho tiempo ha pasado desde mi última entrada al blog. Tanto como un año.

Aterricé el sábado sin novedad (cosa bastante rara por otra parte) con Aire Maroc, pero et voilà!!! Viajaba con exceso de equipaje, mucho exceso de equipaje: 4 maletas de 23 kilos, más la maleta de cabina de 10 kilos, más el portátil. Primera zancadilla: la aduana. Todos los años llevo un papel de CIM Burkina indicando que se trata de material de donación para Yako y Gaoua. Este año no sirvió. Un cantamañanas con aires de poder me pregunta qué llevo en las maletas. Le explico que es material médico y linternas, y me dice que NO pasan las maletas, que tengo que ir al Ministerio de la Santé y obtener la autorización. Quiere bloquearme las 4 maletas. Ja!!! Ni de coña!! Le digo que bueno, que para las maletas de los medicamentos no me queda otra, pero las otras dos ni de coña. Le digo que una son mis cosas personales y la otra son linternas. Me hace abrirlas. La mía personal me dice que vale (no ve, afortunadamente, que debajo había más material médico) y el tontolhaba, abre la de las linternas y me dice que tampoco pasa. Tontolhaba donde los haya. Eso sí, con aires de “aquí mando yo porque sí”. Claro, le pregunto si las linternas son un problema de salud pública o armas de destrucción masiva. Me mira. Mira las linternas, donadas por Bankia, con la palabra “Bankia” escrita en cada una. Mira desconfiado y me pregunta: “¿qué es Bankia?”. Ganas me dieron de decirle que es la traducción del ISIS al castellano. ¡¡Llanos contrólate!!! Me pregunta cuántas son. 200 (las otras 200 están en la maleta de los medicamentos, mecagoentó). Me dice que son muchas. Le digo que cuántos críos en Burkina estudian a oscuras. Me dice que cientos de miles. Entonces ¿200 son muchas? (le digo). No, en realidad son pocas (dice). ¿Dejamos esta conversación de besugos? (le digo)… A las 3:30 AM llegaba a mi auberge con dos maletas conmigo y dos en la aduana. Muerta matá y jurando en arameo.

Tras dos días tirando de contactos (diputados incluidos ¿es prevaricación?) y de ir de acá para allá por despachos y rondas telefónicas, el martes conseguíamos recuperar toooodas las maletas en la aduana. Mención aparte merece la actuación estelar de mi buen amigo Justin en esta historia. Sin él no hubiera sido posible.

He pasado tres días en Ouaga, sin parar un segundo. Ha habido tiempo para todo y para casi nada. Los amigos… como siempre, en grupo o en petit comité, pendientes de mí.

Los encuentros entrañables con personas entrañables ajenas (o no) a historias “bizarres” que, afortunadamente, ya quedaron atrás, pero que de algún modo aún forman parte de mi presente en forma de mal sueño (a ratos). Pero eso es otra historia…

Ouaga me gusta. Siempre lo digo, pero es el monstruo, el ruido, el bullicio, la polución perenne, el aire irrespirable, el calor omnipresente… 40 grados durante el día… Alguno menos durante la noche… Tres días es suficiente para todo lo que quería o necesitaba hacer allí. Quizás me ha faltado uno para callejear a solas… me gusta hacerlo… pasear “à l’ais”, observar… quizás a la vuelta... sólo quizás...

Et ça y est que ayer a las 07:00 cogía el bus para Gaoua. Mi sorpresa, mi grata sorpresa, fue comprobar que ahora los autobuses son climatizados. Casi lloro de la emoción… Seis horas me separaron de Gaoua con miles de controles militares en la ruta. Baja del bus, enseña pasaporte al militar de turno (rifle en mano), sube al bus. Misma rutina una y otra vez… Una y otra vez… Una y otra vez…

Aquí ya me esperaban. Comida, ducha, relax (ayer apenas llamé a nadie… fatiguée!!) y un par de horas de amena conversación con Ini…

Y más historias "bizarres"… Mi amigo Thomas me cuenta que la noche anterior se ha suicidado un militar que vive enfrente Se ha colgado del techo. Lo han encontrado los hijos de madrugada. Me cuenta que hace un mes que vino de misión en Darfur (Sudán, donde están en conflicto desde hace años). Me pregunto si quizás lo que ha vivido allí lo ha desequilibrado… Hablamos un poco ello y ahí lo dejamos… Ahí quedó la historia… de momento.

Hoy he comenzado poco a poco el trabajo que me ha traído aquí, tout doucement… Como siempre, abrazos y besos en la APFG. Ayer ya me trajeron mi burra, que me da una autonomía que vale su peso en oro. Voy y vengo a mi antojo sin depender de nadie. Los que me conocéis sabéis cómo valoro este tipo de libertad. Me encanta cuando esta mañana iba a la APFG en la burra y escuchaba por el camino: “Lianos!!!!!” (sí, ya sabéis que aquí soy Lianos). Mucha gente me conocía al paso, y eso me mola, me hace sentir en casa.

Pero hete aquí que esta tarde, mon patron (un gran amigo que supervisa el apadrinamiento de los críos) me ha invitado a una Brakina (cerveza local) en un maquis cercano. En algún blog pasado ya he comentado cómo me fascina escucharle. Aquí, en el País Lobi (donde me encuentro), la magia, los misterios de África cobran todo su esplendor. La historia y costumbre de los lobi son muy interesantes, pero ésta es tierra de animismo por excelencia, de leyendas de lugares sagrados, fetiches e historias "bizarres" donde las haya. Nolièba (mon patron) me cuenta historias, muchas historias y yo pregunto y pregunto y no me canso. Me gusta. Me gusta mucho.

“Mon patron, me han hablado del suicidio de un militar, ¿qué ha pasado?”. Y él comienza a explicarme. Yo soy todo oídos, y me faltan… Con sendas cervezas en la mesa, me cuenta que el militar en cuestión estaba un poco desequilibrado. Había intentado suicidarse en varias ocasiones, tanto en Darfur como ya a la vuelta, aquí en Gaoua. Que ha hecho cosas terribles (éstas me las ahorro por no herir la sensibilidad del lector) en Darfur y puede que estuviera atormentado por ello. Que antes de que volviera, alguien le llamó para decirle “Cuando vuelvas, no bebas del agua que te dé tu mujer”. Que todos los lobi saben lo que eso significa… adulterio. Cuando hay adulterio por parte de la mujer, ésta no puede dar de comer a su marido lo que ha cocinado, ni puede darle de beber. Que volvió y bebió del agua que le dio su mujer. Que él quiso, pero su mujer no, someterse a la prueba irrefutable de los poussin (polluelos), un “ejercicio” animista para determinar determinados hechos utilizando para ello un par de polluelos (complicado y largo de explicar). Que ya cuando se marchó a Darfur no se sometió a determinado ritual para tratar de solucionar un problema que había. ¿Qué problema? (pregunto). De familia (responde). ¿Con su mujer? (pregunto). No, de familia (responde). ¿Qué tipo de problemas? (insisto). Me mira dudando. No te puedo responder (me dice). ¿Por qué? (pregunto). Vosotros los blancos no podéis entenderlo (responde). Trata de explicarme!! (le pido). No, son cosas, secretos sagrados, no puedo decirte (responde). Cuéntame! (inquiero). Quizás otro día (responde). Y me quedo sin saber...

Y me cuenta que en tres o cuatro días tras los funerales, vendrán los jefes feticheros, normalmente tres, que por separado efectuarán determinados ritos animistas para determinar cuál fue realmente el problema que le llevó a la muerte. Uno tras otro vendrán con su “sac”, una bolsa de cauries (concha pequeña que fue la moneda de cambio africana durante años), con las que interrogarán a los ancestros. Lo harán por separado, para no ser influidos unos por otros. Cogerán de la mano a algún miembro de la familia y éstas no podrán separarse a voluntad si los cauries así lo determinan, si hay historia "bizarre" de fondo, oculta. Sólo los fetiches pueden determinar la solución al problema. ¿Puedo estar presente? (pregunto). Si conocieras al difunto o a alguien de su familia, sí, todo esto es público (responde). Mecagoentó (pienso). Me quedo con las ganas. Pero sé que en unos días me enteraré de qué han dicho los fetiches... y seguiré preguntando... hasta el aburrimiento...

Historias como ésta son cotidianas, cada día. Las escucho embobada. Me fascinan. Me apasiona este mundo mágico de los lobi y quiero saber más, escuchar más… y mon patron, como buen lobi, es una fuente inagotable de historias de magia y misterios y, como buen lobi, no lo cuenta todo… los blancos queremos saber demasiado…


Continuará… o no…



viernes, 18 de diciembre de 2015

Ça va aller…

Lo que viene a ser “todo va a ir bien”.

Bueno, iba a publicar el texto que preparé hace ya muchos días, pero dado que ha sido relegado por otros acontecimientos varias veces, lo he adaptado un poco, quedando un tanto deslavazado, et voià!!…

El tiempo en Gaoua ha pasado rápido, muy rápido, sin tiempo ni para respirar. Levantándome  a las 6 y no descansando un segundo, pero eso ya lo sabía antes de venir… El trabajo en la APFG (nuestra contraparte local, o la mayoritaria, ya que no es la única), las visitas a las escuelas, a los huertos escolares, las reuniones con las asociaciones de padres (que no sé por qué se llaman así, porque los hombres brillan por su ausencia, como también ya sabía), la marcha de los proyectos, lo nuevos problemas, los cambios de programa sobre la marcha que te desmontan el día, lo cotidiano…

Y entre todo ello las llamadas de l@s amig@s para vernos. “Sí, luego te llamo”, “Oui, on se rappelle le soir”, “Sï… luego…”,  y luego pasa el tiempo, los días… y NO tengo tiempo para verlos a todos… Mais ça va aller…

Un día fui invitada por la Cruz Roja a un evento en Holly, a unos 14 kilómetros de Gaoua, pueblo donde también tenemos críos escolarizados y… bueno… el pueblo de Blaise!! Cuando me vio, como siempre… corre raudo a darme un abrazo con una sonrisa que me derrite… y a continuación: “Tantie, mon vélo est gaté”.  “Tantie” es una expresión muy utilizada para dirigirse a una persona mayor que tú, con tintes cariñosos; es algo así como una tía, una madrina o una mujer muy allegada a la familia. Tiene un componente cariñoso y de respeto a un tiempo. A mí me encanta que me llamen así... A lo que iba: “Tantie, mi bici está rota”. Me río… Él me mira y se ríe… Bueno, mi relación con Blaise es especial, muy especial, como la mayoría sabéis. Es, es una larga y entrañable historia... Ya no nos separamos, salvo en las formalidades del acto. Era un evento de reconocimiento a un proyecto de la Cruz Roja burkinabé para evitar la migración precoz de las jóvenes a las grandes ciudades, en las que les espera toda suerte de infortunios, especialmente si no parten con la cabeza bien amueblada. Es un proyecto muy chulo y ya el año pasado presencié cómo trabajan con ellas y me encantó. En esta ocasión me hicieron un poco partícipe y hasta salí en la tele nacional!!! (de Burkina, claro está). Tras ello, comimos con “las autoridades” (aquí les vas mucho el rollo diplomático) y estuvimos hablando de las situación que atraviesa el país, complicada, muy complicada, mais ça va aller…

Otras veces estoy con los amigos, hablando de lo mismo delante de una Brakina. Ya he dicho muchas veces que es un tema que me apasiona. Y yo pregunto y pregunto y pregunto… La situación es MUY difícil. Los burkinabés le dan seis meses al nuevo Gobierno para ver, lo que quiere decir que, o ven que toma el buen camino, o habrá lío de nuevo… Ya no están dispuestos a tolerar “n’importe quoi”. Complicado, muy complicado…  Tengo amigos metidos en política y les pregunto: “¿qué va a hacer el gobierno con tal o cuál cosa?” Opinamos, hablamos…Yo realmente pienso que el nuevo Presidente tiene las manos atadas (como todos los líderes africanos). Está ahí porque los franceses han querido que esté, como tantos otros casos que sabemos, como estuvo Blaise Comparé durante 27 años. El GRAN HOMBRE BLANCO vigila, y no va a permitir “mariconadas” en favor del pueblo burkinabé en detrimento de sus propios intereses, eso está claro, mais ça va aller…

Luego está el asunto del yihadismo. Complicado. Aquí todo el mundo sabe de los negocios que Blaise Compaoré (el que tuvo que salir por piernas el año pasado ante la revuelta popular) tenía con los yihadistas de Mali… cómo les dejaba traficar con armas a cambio de sustanciosas cantidades de dinero; incluso se sabe que había armamento yihadista guardado a buen recaudo aquí en Burkina bajo la vigilancia del régimen Compaoré…  El otro día hablaba de los controles en la carretera. En Gaoua, a poco que te salgas unos metros de la ciudad hay controles del ejército para ver quién entra y quién sale de la ciudad. Al margen de la aventura con los militares del otro día en pleno toque de queda que me salté a la torera, yo voy casi con el carnet en la boca desde el primer día… “Je suis espagnole”, a cada rato, y algún que otro me contesta “Where are you from?” y yo le miro con cara de haba… El caso es que entre las situación nacional y el yihadismo, los militares están por todas partes… Mais ca va aller…

Una de las primeras cosas que deberá abordar el nuevo Gobierno es el de las escuelas. Veremos El otro día me reuní con el Delegado Regional de Educación. Una visita de cortesía y comentar un poco la situación de las escuelas y las necesidades. Sólo en esta provincia hay 370 escuelas “sous-paillot”… No hay dinero para construir las aulas, ni las letrinas, ni los pozos, ni libros (en el mejor de los casos un libro para cada 3 críos), ni bolis, ni pizarras, ni pupitres ni mesa para el profesor, ni arroz para comer,  y los críos siguen abandonando la escuela porque tienen hambre, mais ça va aller…




Para mí, cada día es “nuevo” en experiencias, en sorpresas, agradables… o todo lo contrario. Situaciones que me provocan la risa, y otras el llanto… la vida sigue… Paso el día de aquí para allá, con mi burra, o de paquete “avec mon patron” viendo nuestras cosas… De él aprendo mucho, muchísimo. Le encanta hablar de costumbres locales, del porqué de las cosas, de historias “bizarres” de l’Afrique, de los fetiches… y yo le escucho embobada… Me enseña lugares extraños, me explica las cosas más inverosímiles y yo no dejo de preguntar… Él se ríe sólo de ver mi ansia de saber… de conocer… Los misterios de África son caminos insondables e infinitos…

 Y así… llegó el día de la partida… despedidas y abrazos, como siempre, como ayer… regalos de los amigos, “tu vas nous manquer”, pero así es la vida, un continuo “aller retour”… No he hablado del “poulet à la ravillé”, ni del día de las condecoraciones, ni de los monstruos de dos cabezas, ni de tantas pequeñas y grandes cosas que han formado parte de este “petit temp” en Gaoua… A toda mi gente le deseo buena suerte y “courage”, a lo que la respuesta unánime es: ça va aller…

Y volví a Ouaga, a “la bestia”, irrespirable, con intención de pasar allí los dos últimos días con un programa MUY apretado, pero hete aquí que me comunican casi “in extremis” que me cambian el vuelo. Por problemas de horarios a causa del toque de queda, en vez de viernes por la noche, mi vuelo sale viernes muy tempranito por la mañana, así que ayer fue un día de locura, tratando de concentrar lo de dos días en uno y ¡¡casi!! llegué a todo.

Por la noche, de nuevo las despedidas, y sin apenas dormir, a las 10:30 h. de esta mañana he aterrizado en Casablanca, donde he de pasar más de 24 horas antes de volver a casa. No pasa nada… Ça va aller…

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mi burra

Mi compañera de fatigas…

Conducir en Gaoua no es como conducir en Ouaga. Como ya he dicho muchas veces, Ouaga es “el monstruo”, y Gaoua una pequeña ciudad al suroeste, que crece a velocidad de vértigo, pero no deja de ser una ciudad pequeña. En Ouaga una sola vez he conducido una moto a lo largo de todos estos años y me dije “Llanos, una y no más”. Es la locura absoluta. En Gaoua es diferente, la magnitud del tráfico la hace “manejable” o “circulable” más fácilmente… o eso parece.

En Gaoua siempre he tenido una moto a disponibilidad, lo que me permite moverme “à l’aise”. Este año no ha sido menos.

El primer día fue un sindiós. La batería no iba, petardeaba sin parar, tirones, no frenaba, las luces, ante la falta de batería brillaban (¡¡eso quisiera yo!!) por su ausencia… Y sin claxon.  Diréis que bueno, lo del claxon no es tan grave… ¡Ja!! Puedes circular sin frenos, sin luces, pero ¿sin claxon? es un suicidio. El claxon sirve para advertir a todo bicho viviente que se aparte, porque cualquier bicho viviente (literal) se interpone al paso en la calzada, ya sea en la carretera principal o en cualquiera de los miles de caminos (caminos, en sentido amplio ;-)) de la brousse. Hay niños, cabras, ovejas, cerdos, motos, coches, gallinas, peatones, vacas, burros, carromatos, sillas de ruedas (pocas desafortunadamente, porque los discapacitados son muchísimos), perros, camiones, bicis, gatos, pavos… y el claxon es la vida. Pero ¡¡ojo!! No creáis que sirve para que se aparten,  no… Bueno, en el caso de los animales puede que sí, pero en el resto ¡¡ja!! En este caso, el claxon sigue siendo indispensable para advertir de tu presencia, pero ¡¡ríete si piensas que alguno se va a quitar de enmedio o va a rectificar su maniobra (aunque la tuya sea la correcta) porque te haya oído!!, no. Ay amig@s... Te han oído tocar el claxon, sí, por tanto saben que TÚ ya les has visto, por lo que ya te apañarás para esquivarles. Sin pegas.

Bueno, en cualquier caso, il faut aller chez le méchanicien. Como siempre, Bouba al rescate, me lleva un mecánico al lado de su casa, donde me cambian el aceite (marededeuseñor cómo estaba el que quitaron), limpiaron el carburador, pusieron ácido en la batería (estaba seca) y la recargaron. ¡¡Guay!! El claxon comenzó a funcionar cual grito de eunuco, o sea, nada. La batería me duró unas horas cargada, así que al día siguiente compré una batería nueva y un claxon nuevo et voilá!!! Mi burra y yo al 100%...



Circular con la burra fuera del goudron (asfalto) es añadir al problema del tránsito, el de la “calidad” de la ruta. Que no es que el goudron sea de calidad ¡ja! Agujeros como bañeras (en las tres dimensiones) decoran el asfalto por todas partes, pero salir del goudron es como hacer el París-Dakar con moto de calle. Piedras, senderos a medio hacer, arena, tierra, muchas piedras, subidas y bajadas de terreno, puentes a medio hacer, pasos de agua que llevan agua (o no) sin saber lo que hay debajo, resbalones a cada 2x3… y hete aquí que iba yo detrás de mi buen amigo Hugo a visitar una escuela perdida en la brousse cuando al subir un pequeño montículo lleno de arena y tierra, mi burra hace un quiebro y acabo debajo de ella con las piernas hechas un ocho alrededor del manillar, mientras veo que Hugo se aleja con su moto… ¡¡Hugoooo!! No me oye; no veo a nadie y no consigo quitarme la moto de encima; unas ovejas me miran, ¡hasta diría que se burlan, las jodías!! Y de pronto ya veo venir a una villageoise (campesina) correr en mi auxilio con las manos en la cabeza seguida de varios críos... En eso veo que Hugo ha dado la vuelta y corre angustiado a mi rescate. Entre todos, me quitan la moto de encima y me levanto de un salto sonriendo ¡¡estoy de lujo!! ¡¡que no cunda el pánico!! Algunas heridas leves en el codo, piernas y espalda y una herida enooooorme en el orgullo ;-) Mecagoentoloquesemenea. ¡¡Esto no me puede pasar!! Hugo me dice si volvemos a Gaoua y le digo que no, que continuemos. No consigue convencerme y seguimos ruta, pero ya no me quita ojo de encima… Ni que decir tiene que los cascos aquí forman parte de Matrix o de la realidad virtual…

La noche… Por la noche es otro cantar… Enciendes las luces, of course!! Pero, ay… la cantidad de polvo en suspensión hace que el haz de luz se refleje en los millones de partículas y no veas ¡nada! Así que ya no sabes si es mejor circular con las luces encendidas o apagadas… Y no creáis que por ser de noche, el personal en tránsito es más prudente. Los peatones no llevan luces, los críos son igual de imprevisibles, pero no se les ve, porque además, recordad… son negros…. Le noir dans le noir… Las bicis circulan sin luz… y salvo las luciérnagas, lo mismo para los animales ;-) Afortunadamente los coches sí suelen llevar las luces encendidas, de ahí que distinguiera tan ricamente a los militares la noche de autos en pleno horario de toque de queda; por cierto… quizás por eso estaba yo tan sola en la carretera!! En ese momento no era consciente que había sobrepasado el límite horario… Ays…

En cualquier caso, mi burra es un amor, y salvo el incidente del otro día, me trata de lujo y me proporciona una libertad de la que no podría disponer sin ella… También el incidente me sirvió para ser más cauta…  ¡de todo se aprende!! Y  esta tierra que tanto quiero me enseña ¡¡tantas cosas!! Aquí aprendo cosas que sólo aquí se pueden aprender… y entender… Sólo aquí siento determinadas sensaciones y emociones difíciles de describir… y las vivo con intensidad y emoción, emociones de todos los colores… de todos los calibres…

Y mientras tanto, mi burra y yo... somos invencibles…!!! 



Continuará…

domingo, 13 de diciembre de 2015

La noche me confunde…

Aventuras y desventuras de una blanca en mitad del Sahel (bueno, mitad mitad… no exactamente, un poco más al sur, si acaso).

Lo dicho, los acontecimientos me desbordan, así que el texto que preparé hace unos días tendrá que esperar.

La noche me confunde, entre la poussière y la cerveza, es lo que tiene…

Sábado noche… On fait “le chaud” avec les amis. Cerveza va, cerveza viene, y mi buen amigo Bouba y yo acabamos en la boîte de nuit recién estrenada esta semana. En Gaoua antes sólo había una, ahora, con el “One One” recién abierto, ¡¡ya tenemos dos!!

Pues eso, que hace un ratito que a mí ya no me cabía más cerveza y le he dicho: “Bouba, je vais rentrer”, vamos que me voy pa casa ya mismo. Él también se retira. El camino es el mismo, pero su casa está antes: “À demain, bonne nuit!” nos despedimos en la carretera y yo sigo con mi burra camino de casa, con la braga cubriéndome la cara hasta los ojos (eh!! la de la garganta!! que no había bebido tanto!!). Soy la única moto en la carretera. Y la única alma. Ni dios. Me siento la reina de Saba. El mundo es mío. Y de pronto veo un coche que viene de frente, pero viene por enmedio  “Estos africanos, será que no tienen sitio en su parte, los jodíos, si no hay nadie en la carretera!!”. Y conforme me acerco veo que no, que no está en marcha, que se ha parado al ver mis luces. Me fijo, disminuyo la velocidad y empiezo a ver los fusiles y los cascos militares. Glups!!.  Me echan el alto. Una camioneta con 8 ò 10 militares armados hasta los dientes. Paro, me descubro la cara (tapada por la braga para protegerme del polvo y la polución)  y doy las buenas noches. Antes de que me digan nada, les pregunto: “Querréis el carnet de identidad, ¿no?” (táctica de guerra; no vaya a ser que quieran otra cosa, y el que ataca primero lleva la ventaja!! ;-)) Mueven la cabeza afirmativamente. Lo saco. Lo miran. Me miran. Yo grito internamente “¡¡¡¡Boubaaaaaa!!!! Mecagoentoloquesemenea”. Pero estoy sola con los militares. A continuación la temida pregunta: “¿El pasaporte?” Glups… “Pues va a ser que no lo llevo” (nunca lo llevo encima por miedo a perderlo). “¿Dónde está?”, “En mi casa, soy española, trabajo aquí y no lo llevo nunca encima”. Me miran. Miran la moto. “¿Y la carta gris?” Glups… “Mirusté, buen hombre, ¿qué coño es la carta gris?”. Me mira. Yo nervioseta diciéndome “Llanos, la has cagao…. ¡¡¡Boubaaaaaaaa!!!”.  Y otro que me mira y se sonríe (¡¡menos mal!!). “Madame, los papeles de la moto”. Ahora sí que la he cagao… “Mirusté, buen hombre, es que no tengo papeles de la moto” Ay… Que hoy duermo en el cuartelillo. Me miran. Yo les miro, miro los fusiles. Vale, no los levantan… ¡¡Boubaaaaa!!  “Madame, ¿por qué no tiene usted los papeles de la moto ni el Pasaporte?”… “Verausté… lo del Pasaporte ya se lo he explicado… lo de la moto… es que me la han prestado, sabeusté… la APFG, ¿la conoce?” Mi mira raro, raro… “No Madame, no sé qué es eso”. Ay… “Pues da igual, tiene una Presidenta que se llama Ini, que es mi jefa, que me la ha prestado porque trabajo con ella, sabeusté? Pero no tengo papeles de la moto!! El pasaporte podemos ir a buscarlo, pero los papeles de la moto, va a ser que no”. Me miran todos… “Madame, ¿dónde va usted a estas horas?”… Coño… qué pregunta… “A casa, a estas horas es lo que hay”. Me mira raro, raro… “De dónde viene a estas horas Madame?”. Yo ya no sé si es la cerveza o la noche, o si son ellos los que me confunden…  Y ya no he podido evitar sonreírme, y que sea lo que tenga que ser: “Hoy es sábado, ¿de dónde voy a  venir? ¡¡de la boîte!!”.  Surrealista total… Me miran. Se miran: “Madame, la próxima vez por lo menos invítenos!!”, risas  para todos y conversación de besugos a continuación con su dosis de flirteo (por su parte, no por la mía!!)… Les ha faltado acompañarme a casa y arroparme…

La noche, en mitad de la nada, me confunde… ¿lo habré soñado?