domingo, 30 de noviembre de 2014

Aller-retour

Aller-retour.

El tiempo pasa rápido, muy rápido. ¿Fue ayer cuando llegué?

Estoy de nuevo en Ouaga, la capital, donde he llegado esta tarde bajo 42 grados, uno detrás de otro. El  calor derrite el mismísimo fuego. Casi (y sólo casi) se me había olvidado que el clima también es diferente. Ouaga, como ya sabéis, no es Gaoua. Ni Gaoua es Ouaga. En Gaoua, al sur-oeste, ha hecho MUCHO calor, pero Ouaga es el mismísimo infierno, incluso a las puertas del “invierno”, que viene a ser lo mismo en un juguetón baile de letras. A Gaoua ya ha llegado “la fraîcheur”, lo que significa que empieza a hacer fresquillo por la noche. A Ouaga llegará más tarde, pero ya no estaré aquí para sentirlo.

Han sido días sin tregua. Con muchísimo trabajo (a eso vine). Ni un minuto de descanso. Un no parar constante. Cuando crees que vas a poder descansar 10 minutos, surge otra cosa: un amigo que aún no has visto, una “recepción”, una autoridad que te invita, una avería (el pan nuestro de cada día) que te rompe el día en mil pedazos, y un sinfín de “imprevistos”, que ya no caben en la jornada, pero les haces frente…

Han sido días intensos en trabajo y emociones. He pasado tiempo con Blaise, un crack. El chaval que pudimos operar hace dos años de un problema severo con una historia de terror detrás. El abrazo que me dio en nuestro reencuentro no es descriptible. He conocido a Zacharie, el segundo en ser operado del mismo problema, también en 2012. También financiamos entonces su operación, pero no llegué a conocerle porque yo ya me había marchado. Otro crack. He conocido a Paul, que será el tercero. Más o menos ya ha quedado todo dispuesto para su operación (él, como Blaise, vive en Holly, un petit village a unos 15 km. de Gaoua). He sabido de un cuarto caso en la misma escuela de Zacharie…. Emociones y muchas satisfacciones al ver retomar sus vidas con normalidad, como lo que toca, chavales con fe en el futuro, con más de lo que parece razonable, pero es su fe y son sus sueños, y tienen todo el derecho del mundo a ellos…

Estoy “en panne”!!! En dos semanas he perdido la cuenta de averías en los diferentes vehículos de los que he hecho uso, bien como conductora, bien como “pasajera”. En un aller-retour a Holly para ver a Blaise, la moto en la que iba de pasajera cayó “en panne”, tanto a la ida como a la vuelta. Pas de problème. A la ida mi conductor se quedó en la carretera esperando la ayuda y yo me monté en otra moto que pasaba en dirección a Holly. Allí le esperé. A la vuelta nos tocó empujar la moto varios kilómetros a pie para llegar a Gaoua…. CCA!! (C’est ça l’Aftique!!).

Otro día fue mi moto. Hora y media tirada cual colilla en mitad de la sabana en un camino perdido de polvo y tierra. Mi burra y yo…. Yo y mi burra… Y el polvo…. Hasta que vinieron a mi rescate CCA!!!

Otro día un buen amigo de Ouaga, que estaba en panne a unos 50 km de Gaoua (ni sabía que andaba cerca). Cuando me llama para pedirme ayuda, no dudo en darle mi moto a alguien que no conozco para que vaya a buscar un mecánico y llevarle hasta el coche en panne. Hasta la noche, tarde, no supe nada de “mi” moto, que no es mía, por supuesto, y yo rezando a todos los santos para que la moto aparezca si no quiero verme metida en un lío. Pero hubo final feliz…

Y los agradecimientos: un día tres pollos, otro día un pavo, otro día varios kilos de karité, otro día cestería… otro día un vestido… Cada vez que iba a un sitio me echaba a temblar… a ver qué me regalan hoy y dónde lo meto!!!! En cuanto a los animales, pas de problème, le vienen muy bien a los amigos a quien se los doy, a su vez, y ya hemos dado buena cuenta de alguno; en cuanto al resto, menos mal que vino Luis (otro tubabu –blanco, en lengua local-) el otro día para seguir otro proyecto y le voy endosando todo el peso para cuando él vuelva….

En Gaoua me siento bien, muy bien. Es mi casa, mi lugar, mi mundo…. Ya dije en una ocasión que aquí me siento “inmortal”. Es difícil de explicar. Es como si aquí nada malo me pueda pasar, como su tuviera un “ángel de la guarda”. Sé que es irracional, pero es lo que siento.

Me ha faltado tiempo para muchas cosas, pero he corroborado una vez más lo que ya sabía: que estoy atrapada, que me enamoré de este país hace mucho tiempo, que tengo muy buenos (y muy malos) recuerdos de él, y que lo llevo grabado a fuego en la piel. Me espera otra “aventura”; en un par de días me marcho a Senegal, ya “de vacaciones”, donde me esperan también muchas emociones, pero mentiría si dijera que tengo ganas de marcharme.

La situación política es aparentemente tranquila. Se levantó el toque de queda hace unos días. Me ha fascinado compartir esta etapa de la historia aquí, in situ, con ellos. L’histoire dira la suite…

Me quedan dos días en Ouaga. Ya hoy mismo he tenido algunas emociones, que prefiero no contar por cuestiones personales. Los amigos no dejan de llamarme (no han dejado de hacerlo desde que pisé Le Faso). Y la vida no deja de sorprenderme…C’est un constant aller-retour...


Ouaga, o Gaoua. Gaoua o Ouaga… Nada tienen que ver. No importa. Estoy en casa.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Gaoua

Desde ayer estoy en Gaoua, a casi 500 kilómetros de Ouaga, la capital, apenas a 40 km. de la frontera con Costa de Marfil. Mi amigo Bouba, mi buen y grandísimo amigo Bouba, vino a buscarme a Ouaga. A las 07:00 AM cogíamos camino para llegar a las 14:00 h. a Gaoua. La carretera está en obras. Normalmente no se tarda tanto, pero… También tuvimos una pequeña avería en route, nada ajeno a lo cotidiano por estos lares (CCA: c’est ça l’Afrique!).

Podría repetirme hasta el infinito: la acogida fue, como siempre, emocionante. Mi familia en Gaoua. Abrazos, risas, guiños, y las ganitas de estar aquí. Gaoua nada tiene que ver con Ouaga. Ouaga es “un monstruo”, una grandísima ciudad, ruidosa y bulliciosa (a la que adoro, por otra parte).  Gaoua es una ciudad pequeña, o como un pueblo grande, donde todos se conocen, y donde muchísima gente me conoce. La gente me saluda: “Lianos!!! (aquí soy Lianos, no Llanos), bonne arrivée!!!”. Luego, el comentario más odiado desde que pisé le Faso: “tu as beaucoup grossi!!!” (has engordado mucho). Arghhhhh. Sí!!!!. Todo el mundo TODOS me lo dicen encantados. Aquí, engordar es símbolo de salud, por tanto, todos me felicitan. C’est comme ça! En fin, de nuevo muchas emociones de todo tipo, muchos reecuentros entrañables…

Por la tarde ya voy a la APFG, donde trabajo. De camino miro y observo (y voy saludando, me encanta). Es como si nunca me hubiera ido. No veo cambios significativos a pesar de dos años de ausencia. Ya lo dije una vez, es como si el tiempo se hubiera detenido en esta sabana infame. El calor indolente, el polvo omnipresente… y la hospitalidad infinita. Siempre lo he dicho. La verdadera solidaridad la ejercen quienes, no teniendo nada, lo comparten todo.

Llego a la APFG, y una vez más, es la locura. Las mujeres que aún recuerdan los saludos en castellano, las risas otra vez… y la complicidad.

Todo ello no impide que comience el trabajo. A saco. Mil cosas que hacer en poco tiempo. Planificación, reuniones y cae la noche, a plomo, como ayer, como siempre en este lugar olvidado del planeta. Vuelvo a casa rendida por el viaje, por el trabajo y por las emociones, a flor de piel una vez más.

Quedo con algunos amigos, y la lluvia, que llega sin avisar…. Pero ¿cómo? Si la temporada de lluvias ya pasó!! Ay, amig@s, el cambio climático no perdona a nadie, y esto no es una excepción. Cae el diluvio universal mientras arreglamos el mundo entre Brakina y Brakina (“pequeña” cerveza local).

Esto no es Ouaga, ya lo he dicho, pero no por ello el tema de conversación estrella deja de ser la situación política del país. Ayer, el nuevo Primer Ministro, el coronel Zida, (jefe del Estado hasta antes de ayer tras la marcha de Compaoré), decretó el cierre de todos los ayuntamientos del país y de los Consejos municipales. Con un par. Éste es el que ha estado diciendo hasta la saciedad que no quieren el poder. Pues nada, Primer Ministro, que no manda casi nada. Ja!! La sociedad civil reste à l’écoute. Yo la verdad es que no tengo mucha fe en que esto no salte por el aire en breve. Los jóvenes burkinabés están dispuestos a todo. No se han tirado a la calle para echar al Presidente y luego dejar que un militar tome las riendas. No. No ha habido 30 muertos para nada. Están dispuestos a todo. Lo más que pueden perder es la vida, y aquí, dada la miseria y el hambre, tampoco la valoran demasiado. Su lema es “la patrie ou la mort”. Y os aseguro que la inmensa mayoría están dispuestos a ello en el momento que haga falta.

 A la gente de a pie le preocupa el día a día: gagner à manger. El saqueo en Ouaga fue de tal magnitud que las reservas de arroz desaparecieron, desabasteciendo a todo el país con ello. No sabemos qué comerán los críos este curso. El poco arroz que donaba el estado a las escuelas ya no existe. Decenas de toneladas de arroz se han desvanecido fruto del pillaje, por otra parte comprensible si el hambre es tu eterna compañera.

Complicado. Muy complicado todo.

En lo tocante a los proyectos de CIM, estoy contenta, las cosas progresan adecuadamente, aunque las demandas crecen. Es normal.

Hoy he hecho varias visitas y “ça marche”. No he dicho que desde esta mañana tempranito tengo mi burra de nuevo. La moto que me prestan en la APFG y que me da autonomía. Me mola 100. En Ouaga jamás me atrevería a circular en moto. En Gaoua me encanta, aunque se come polvo por castigo, polvo rojo que se cuela hasta las entrañas. Sólo la calle principal está asfaltada. C’es comme ça!

Esta tarde tenia concertada cita con el alcalde, pero como ya os he dicho, ya no hay alcaldes en Burkina. El ayuntamiento permanece cerrado desde ayer. Sí que he tenido una breve cita con el Delegado Provincial de educación para un pequeño intercambio de ideas y opiniones

Sigo teniendo mucho trabajo y renovadas ilusiones. Me siento MUY bien. Cada día más comprometida y cada día más feliz de haber venido. Sigo pensando que es apasionante vivir estos momentos “in situ”, con mi gente aquí, aunque la cosa “devient compliqué” para los burkinabés. Vienen tiempos difíciles para una población muy baqueteada…

Os dejo por hoy. Una Brakina y un amigo me esperan…


Continuará…


martes, 18 de noviembre de 2014

Je suis là!!!

Sabía que tenía ganas de venir, pero hasta que no he llegado no he sido consciente de cuántas.Tantas cosas vividas y sentidas en tan pocas horas…

Debía llegar a medianoche del sábado, vía Casablanca, pero no fue así. Mi vuelo Casablanca-Ouaga estaba previsto a las 20:30, con llegada a minuit. También estaba previsto que lo atrasaran, dado que à minuit (00:00) comienza el toque de queda, hasta las 05:00 AM (lo han ido reduciendo desde el dia que empezó a reescribirse la historia de Burkina (30 de octubre, llamado ya “día de la revolución”). El vuelo era en realidad a Niamey (capital de Níger) con parada técnica en Ouaga. Sobre las 20:00 h, veo que lo retrasan un par de horas. Pas de problem. Si hay que esperar, se espera. El aeropuerto de Casablanca es un viejo amigo mío, así que decido bajar a la cafetería que ya conozco de otros años, donde hay wifi, y así enredar un rato en la espera. Carteles de prohibido fumar por todas partes. ¿Hay niebla? No! Ese señor fumando!! ¿Qué pasa? ¿A que voy y le digo algo? Y entonces veo que aquello es un fumadero. Junto a los carteles de prohibido fumar, otros con la certificación ISO. Se me queda cara de haba, enredo un poco con el móvil y la wifi y me largo. ¡No puedo respirar!! C’est pas grave. Voy a ver si ya embarcamos. Sí!!! Altavoces: “Vuelo con destino a Niamey con parada en Ouagadougou, embarquen por la puerta A1”. Me pongo en cola. Pienso “qué raro que no lo atrasen más, así llegamos en pleno toque de queda”. Llega mi turno, y el chico que me dice: “No, c’est pas ton vol. Seulement à Niamey”. ¿Cómo???? ¿Y los que vamos a Ouaga, qué? Oiga usted, que lo pone en el panel, que lo dicen los altavoces. ¿Qué pasa conmigo?. Y él: “Je sais pas, madame, il faut demander à information”. Me sentí cual Calimero. Corro a información a decirle: “oiga, que aquel chico no se entera, que yo voy en ese avión a Ouaga”, pero no hay nadie en información. Putain!! Busco con la mirada a alguien con acreditación. Veo a uno y le pregunto: “oiga, ¿por dónde se va a Ouaga? ;-)”. Me dice: “Noooo, no te preocupes, sale a las 5 de la mañana en la terminal de abajo, puerta B11, ve y pregunta”. Que no cunda el pánico. Bajo y pregunto. Les suena a chino. Pongo cara de pocos amigos. Que no cunda. Subo a información de nuevo. Menos mal, hay un señor. Le pregunto: “me puede decir qué pasa con mi vuelo?” Él mira la tarjeta de embarque y me dice: “Al fondo, puerta A1, vuelo a Niamey, están embarcando, dese prisa”. Que no, que no cunda el pánico. Y yo: “Vamos a ver, Monsieur, vengo de allí y me dicen que no van a parar en Ouaga, que venga aquí y pregunte”. Me mira con cara de haba “¿ah, sí? , espere madame”. Llama a un compañero, que mira mi tarjeta de embarque y me dice “Madame, su vuelo hace horas que ha salído. Lo ha perdido”. Me echo a reír (por no llorar). “Mire usted, NO, mi vuelo NO ha salido, sería usted tan amable de preguntar a alguien que tenga un poquito de idea?”. Me mira. Llama a otro compañero, que mira mi tarjeta de embarque: “Madame, ha venido usted demasiado pronto, su vuelo sale el día 17 y hoy es 15”. JAJAJAJAJAJAJA. “Monsieur, dónde cojones está mirando usted la fecha? ¿De verdad me cree tan pardilla? Eso que usted ve, forma parte del número de vuelo. NO es la fecha”.  “C’est vrai, madame”. En ese momento empiezo a buscar la cámara oculta. No es verdad. Esto no puede ser verdad. El señor llama a otro compañero, que mira mi tarjeta de embarque y me dice “Madame, han atrasado su vuelo porque hay un problema político en destino, hay un toque de queda”. Pienso “éste sabe de qué habla”. Qué ingenua! Y él sigue: “así que el vuelo saldrá a las 20:30 de mañana para llegar a minuit”. Que salga el de la cámara, pero YA!! Se me escapa una expresión ininteligible. Él me mira atónito: “¿Qué pasa madame?”. Realmente ya no sé qué decir y le digo “Os burláis de mí, o estoy en Matrix, o qué pasa? O sea, ¿me dices que aplazáis mi vuelo para no llegar cuando el toque de queda que empieza a las 00:00, y lo aplazáis para llegar mañana a las 00:00? POR FAVOR!!!!”. Él me mira atónito y me dice; “Madame, puede ser que yo esté equivocado, mejor vaya usted a la oficina de tránsito a ver qué le dicen, pero no se preocupe, ¿dónde está el problema?”. Me rindo. Me rindo. Pienso: “Llanos, respira hondo, un día u otro llegarás a Ouaga, aunque sea a dedo”. Imagino este periplo con alguien que no entienda el idioma (por supuesto NADIE habla castellano). Llego a la oficina de tránsito: “¿Alguien sabe que Ouagadougou existe y que tiene aeropuerto?????”. Un chico: “ah!! ¿Va usted a Ouaga, Madame?”, y antes mis narices me quita la tarjeta de embarque de las manos y la rompe en mil pedazos. Me quedo petrificada. No sé si tirarme al cuello o hacerme el hara-kiri allí mismo. No suelto palabra. No me queda ni una con sentido. Me desplomo en un sofá sin decir ni mú a esperar lo que tenga que venir. ¿Qué más puede pasar? El chico se sienta en el ordenador y veo que está imprimiendo algo con forma de tarjeta de embarque, Me lanzo sobre el papel como si fuera el maná. Él me  mira atónito “Madame, espere por favor”. “Y una mierda!!”. Me da la nueva tarjeta donde se ve claramente algo con sentido: “Casablanca – Ouagadougou. Vuelo a las 07:30 AM con llegada a las 11:30”. Casi le beso. En ese momento me importaba un pepino pasar montones de horas en el aeropuerto, tenía “MI TESOROOOO” en las manos. El chico me miraba raro, raro… Cuando salgo de mi estado de éxtasis, el chico me explica que me ponen hotel en Casablanca a cargo de la compañía, que tengo que ir donde el control de pasaportes y rellenar una ficha policial, pasar por inmigración, localizar otra oficina de tránsito ya fuera de la terminal, buscar un autobús que me esperaría fuera y me llevaría al hotel. Y yo que le pregunto: “¿Y todo eso saldrá al primer intento? JA!”. Sorprendentemente así fue, un paso detrás de otro, con lo que conseguí acostarme a eso de las 02:00 (marededeuseñor), pero un mosquito no quiso dejarme sola, no vaya a ser que me pase algo,  y cuando a las 05:00 AM sonó la alarme me dije: “¿para qué coño me he venido al hotel con lo ricamente que hubiera echado una buena cabezadita en el aeropuerto?”. A las 05:30 arrancó el autobús que me llevó felizmente al aeropuerto. A las 11:00 aterrizaba en Ouaga…

Llego a mi hostal. De camino se me han olvidado todos los agravios. Ouaga. Je suis là. Me siento bien, MUY bien. Estoy otra vez en casa. Mi otra casa. Hablo sin parar con el taxista, que se parte de risa ante mi verborrea. Hablamos de la situación política de TODO!. Llegamos al hostal, subo a la habitación. Llamos a mi buen amigo Georges: “Je suis là!!”. Me dice “vale, cuando hayas descansado, me avisas y te recojo”. Ya habrá tiempo!!. Una ducha y a la calle. Millones de cosas por hacer y ganitas de volver a faire les rues de Ouaga. Quedo en llamarle en una hora. Empiezo con las primeras cosas, me voy a cambiar dinero (es domingo, sí, pero sé dónde encontrar cambio a buen precio), compro una tarjeta telefónica local, y en un momento dado oigo “Llanos!!!” ¿Cómo??? Me giro y veo a Georges, Aún no le había vuelto a llamar!! Ouaga es gigante!!! Y ahí está. A partir de ahí, empiezan los reencuentros. Con algunos de ellos lloro por su especial significación, pero ésa es otra historia que me reservo. Emociones intensas, muy intensas. Nadie me esperaba en Ouaga salvo dos o tres personas que sabían de mi inminente llegada. Ya anochecido (aquí eso es a las 18:00, que la noche se desploma de golpe), empiezo a llamar a los amigos: “Je suis à Ouaga”. Nonnnn. Todos piensan que es tomo el pelo. Todos conocen mi voz a la primera. “Llanos!!! Nonnnn, c’est pas possible!!!”. Alguno de ellos incluso me había visto por la tarde cuando yo iba en moto, y pensaba que había visto visiones. Más reencuentros, abrazos, risas y mucha Brakina (cerveza local).


El ambiente en Ouaga es de normalidad, pero el tema de conversación es uno: la situación política. Todo “huele a Sankara”. Es como si hubiera salido de la tumba con el puño en alto.  Hablamos mucho de todo, Estoy contenta, MUY contenta de haber venido, y de haber venido ahora, y compartir con mi gente este momento histórico que les devuelve la esperanza tras 27 años de despropósitos. Puede parecer ridículo, pero me siento orgullosa de estar con ellos, quizás porque ellos así lo valoran: “tu es une vrai burkinabée”. Me dicen: “todo el mundo tiene miedo de venir ahora a Burkina, pero tú estás aquí”. Hablamos, y hablamos, y hablamos y me cuentan cómo lo han vivido, con pasión… Y cuando nos damos cuenta son las 23:00. “Il faut rentrer à la maison”. Uno de ellos me trae a casa, con tiempo antes de las 00:00. Hay que ser prudentes, no vaya a ser que tengamos una avería y nos pille el toque de queda en la calle. Antes de las 23:30 je suis à la maison. Hoy he sabido que él tuvo una avería (aquí están a la orden del día) y casi no llega a tiempo…

Dormí como un bebé, pero hoy ya estaba en pie a las 07:00, Beaucoup de choses à faire. El día ha dado para mucho (incluido encontrar a quien ha reparado mi portátil, que me cargué en Casablanca al caer al suelo). Ha sido un día intenso de nuevo en emociones de todo tipo. Para empezar, hemos amanecido con el nombramiento del nuevo Presidente de la transición. Una gran noticia. Los militares traspasan el poder. Todo ha ido muy rápido desde el día de la revolución. Por una vez los militares han hecho lo que debían. Aparte de “mis asuntos”, he pasado junto a la Asamblea Nacional y el Hotel Azalaí. Me he quedado muda. Una cosa es ver las imágenes en la red y que te lo cuenten, y otra muy distinta es verlo in-situ. Sobrecogedor. Todo TODO quemado y destrozado. Una veintena de coches calcinados y volcados. No me he atrevido a hacer fotos. Mañana quizás vaya a ver el Palacio Presidencial y otros lugares, como pura curiosidad, por ver cómo han quedado.

Los militares están por todas partes, a pie o motorizados, y todos con el fusil o a ametralladora en bandolera. Ostia!!! Como para tener un accidente y que se disparen. En fin… Ha pasado una anécdota curiosa. Yo iba en moto junto a uno de mis amigos. Estábamos parados en un semáforo junto a dos millones de motos (por supuesto nadie lleva casco), bicis y coches por metro cuadrado. C’est comme ça. Entre las motos, muchas de ellas con militares con fusiles. Yo los miraba de reojo. De repente se oye una detonación. Todo el mundo se mira alarmado, incluso los militares. Yo me acojono. Mi amigo me mira con cara de no sé qué. Y de pronto vemos a un chico que dice: “se ha reventado la rueda de mi moto”. JA!! Todo el mundo partiéndose de risa, hasta los militares… La madre que lo parió.

Durante el día, más llamadas de amigos… Se corre la voz entre ellos. Llanos est à Ouaga. Todos quieren verme, y yo a ellos!! Pero no sé cómo hacer. Les digo que luego les llamo Al terminar mis quehaceres me he ido au Jardin de l ‘Amitié, y ahí, ya de noche  y con una Brakina en la mesa, he empezado la rueda de llamadas: “vente a tomar una cerveza”, y he convocado a la mayoría. Algunos de ellos no se conocían entre sí. Han empezado a llega y nos hemos juntado unos 10. Más abrazos, más risas y más cerveza. Hemos vuelto a hablar de la situación políitica. De todo lo que sucede. Y a las 22:30 nos han echado. Ale, cada mochuelo a su olivo, que se acerca el toque de queda. Et voilà!! Nos hemos despedido hasta mañana. Cuando acabe con mi faena nos volveremos a juntar para compartir momentos entrañables.. El miércoles temprano salgo para Gaoua, a casi 500 km al sur, donde me espera mucho trabajo… y muchos amigos…

Me siento feliz. Me siento bien... Y me gusta...

Continuará…


sábado, 8 de diciembre de 2012

Hay días y días...


Amigas, amigos:

Este año he escrito poco, muy poco, apenas un par de veces con ésta, y no sé si volveré a hacerlo antes de volver a España. Me queda poco tiempo aquí.

Como comentaba hoy vía e-mail con un buen amigo en Valencia, todos los años hay cosas que me desbordan, que me desbordan absolutamente, y sin embargo todo esto me sigue atrapando.

Este año he visto, oído y/o vivido cosas terribles (también otros años, es cierto) y a veces el desánimo es desolador. De hecho esta tarde me ha dado por llorar. Supongo que me hacía falta “explotar”.

En muchas ocasiones de nuestra vida tod@s nos planteamos si estamos haciendo bien las cosas, y hoy, que me he dedicado 100% (bueno 80%... ó 60%...) a mí misma y a mis reflexiones, me han asaltado todo tipo de dudas acerca de la manera de hacer las cosas, de lo que hago aquí y cómo lo hago, de las decisiones que tomo, a veces pequeñísimas decisiones que luego se me clavan en las entrañas.

Por ejemplo, hoy he dedicado un par de horas a recorrer el mercado para comprar algo de ropa a Blaise, ya que, como os dije, cuando le encontré iba con lo puesto, y eso es lo único que tiene. Afortunadamente le han salido montones de padrinos/madrinas en España (nunca os lo agradeceré lo bastante). Como decía, he comprado algo de ropa en el mercado y unas chanclas. Las que le compré el primer día que fuimos al hospital se las compré pequeñas. Apenas un par de conjuntos de camiseta y culotte (del Barça y de la selección de Costa de Marfil) y un traje estilo africano que le daré para cuando salga del hospital, para que vaya bien guapo J

Estos días que andamos de hospital, tanto él como su tía se han quedado en casa de unos familiares aquí en Gaoua, con lo que de vez en cuando voy a visitarles para ver a Blaise. Son muchísimos de familia. Un montón de críos y crías de todas las edades, todos ellos descalzos, con apenas unos harapos, que corretean por el patio o por la calle llena de basuras y piedras.

Hoy he llegado allí después del mercado para darle las chanclas y las camisetas a Blaise. Como cada vez, me ve y corre hacia mí sonriendo, y me abraza fuerte. Me llena de vida. El resto de críos de la prole me ve y también viene hacia mí. Todos me quieren saludar, soy la toubabou (blanca, en lengua local), la tantie de Blaise. Le he dado las chanclas a Blaise, ya sospechando que estaba metiendo la pata. Claro, el resto de críos me preguntan “¿y para mí no hay?”. Las palabras me atraviesan. Todos ellos están descalzos, sucios y harapientos (lo normal aquí). No tengo para nadie más.

La bolsa en la que llevaba las camisetas se la he dado a la tía de Blaise y le he dicho que lo guarde para cuando no estén todos los críos. Conforme lo decía, me parecía absolutamente mezquino. Me preguntaba “¿qué coño estoy haciendo?”. Me he despedido rápido (bueno, antes me ha sucedido algo que luego contaré) y me he venido a casa. Seguramente mañana compre 10 ó 12 pares de chanclas en el mercado y se las daré a los críos de la familia. Pero ¿es lo correcto? ¿Por qué esta familia y no la del al lado? ¿Dónde pongo el límite? Si quisiera, podría comprar chanclas para todo el barrio. ¿Es lo que debo hacer? ¿O debo hacerlo para toda la ciudad? ¿Y no será mejor para todo el país? ¿Y por qué no para todo el continente? ¿Y…? Ufff…  No sé si me explico… No me  resulta nada fácil “gestionar la miseria ajena”, nada fácil. Y por otra parte ¿quién soy yo para pretender gestionar la miseria de nadie?

Preguntas y preguntas sin respuesta que me ponen el cuerpo del revés y me hacen cuestionarme muchas cosas.

Lo otro que me ha sucedido antes de despedirme de Sally, la tía de Blaise, y del propio Blaise, es que se ha acercado un señor, mayor (bueno, lo de mayor es relativo porque aquí con 40 años parece que tengan 60, y los de 60, 80), que hablaba en lobiri (creo) y se ha puesto a hablar con Sally. Le pregunto a Sally que qué dice y me cuenta que está preguntando que por qué no le opero a él también. Me quedo muda. El señor me muestra sus testículos: lo mismo que Blaise, el mismo problema. Yo no sé qué decir. Le pregunto a Sally si es de su familia (ya empezando a hacer números y cábalas a ver si también lo llevo al hospital). Me dice que no, que le acaba de conocer, como yo. Él dice que es el vecino de enfrente. Le he dicho “bon courage” y ahí es cuando me he despedido. Vuelvo a hacerme mil preguntas. Aquí, el “mal” de Blaise es absolutamente común, hay mucha gente como él; eso lo he sabido en estos días. ¿Es que puedo operar también a este señor? ¿Y por qué no preguntar en el barrio cuánta gente tiene el problema? ¿Y en la ciudad? ¿Por qué no operarles a todos en todo el país? ¿Y en todo el continente? Otra vez la cabeza de vueltas sin parar. ¿Dónde está el límite, dónde?  ¿Qué derecho tengo yo a decidir quién sí y quién no?

Mañana volveré al mercado para comprar una mochila y algo de material escolar para Blaise. Me volverán las dudas. El día que vuelva al colegio tendrá una mochila nueva (vamos, una mochila, porque antes ni nueva ni vieja), cuadernos, una linterna (por supuesto no hay luz en Holly). ¿Qué pasará con el resto de críos y crías de la escuela? ¿Y si le estoy creando un problema porque es “el elegido”? ¿Me explico?

Probablemente dedique parte de los fondos recibidos para él en mejorar las condiciones de la escuela de Holly. Al fin y al cabo es su escuela. Son muchas las necesidades allí. Será una manera de mejorar la calidad de la enseñanza de Blaise y del resto de críos/as. Puede ser una manera de evitar agravios comparativos, sin duda generadores de problemas,  pero ¿por qué no la escuela de Djicandó? (la primera que visité, que está en condiciones similares, como TODAS aquí en la brouse), ¿por qué no todas las de la comarca de Gaoua? ¿Por qué no todas las de Burkina Faso? ¿Y por qué no en Mali, y en Liberia, y…? Buff…

¿Impotencia o prepotencias? ¿O ambas cosas? Las dos me superan...

Perdonad el rollo, pero escribiendo me libero un poco de todo esta congoja que llevo hoy encima. De ahí (y de otras muchas cosas) el llanto de hace un rato.

Entre esas otras muchas cosas terribles que veo, oigo y/o vivo aquí, está el asunto de “las brujas”.

Hubo un donante de ayuda para Blaise que me solicitó que, si la operación ya estaba cubierta, que por favor destinara su dinero (el que él donaba) al centro de brujas de Ouagadougou. A través de la periodista que publicó el artículo sobre Blaise, me hace llegar los datos, y me cuenta vía e-mail qué es eso del centro de brujas.

El centro de brujas es una especia de asilo para mujeres que han sido expulsadas de sus aldeas acusadas de brujería. Historias terribles. Si un niño muere inesperadamente, u otra persona, o viene una desgracia a la familia, una mala cosecha, qué sé yo… acusan a alguien de brujería; si se ha tratado de una muerte, dicen que ella ha comido su alma, etc. Son golpeadas y, en el mejor de los casos, sobreviven y buscan cobijo en uno de esos centros (hay varios de ellos en Ouaga). Nunca podrán volver a sus casas. En la mayoría de los casos, jamás volverán a ver a los suyos. En algunos casos, sus hijos las visitan a escondidas, porque si en la aldea se enteran, les pueden hacer lo mismo ya que les “habrán contagiado la brujería”, y serán expulsados a su vez.
Estuve en el centro de brujas que me dijeron y hablé con la directora para decirle que había un donante. Hablé largo y tendido con ella. Una mujer entrañable. Visité el centro. No sé si es posible imaginar cómo es, las condiciones en las que “viven”, la tristeza en sus caras, mezclada con el agradecimiento cuando Awa (la directora) les explicaba, a algunas de ellas, que yo había ido a ayudarlas, a dar dinero al centro. Otra vez la prepotencia y la impotencia, eternas crueles compañeras aquí.

Había 98 mujeres en ese centro. Sus edades oscilan entre los 45 y los 80 años aproximadamente. Awa me habla de que hay otro centro, el de Wende, donde hay casi 400. Me había asomado a la puerta de Wende un rato antes. Por error, el taxista me había llevado allí en vez de a éste. La visión había sido la misma.
Hice algunas fotos, no muchas, pero hoy no las voy a publicar, no me acompaña el ánimo.

Awa me dijo que si tuviera una grabadora, grabaría alguna de las historias que le cuentan las mujeres (algunas llevan allí más de 15 años), porque son cosas que no deben olvidarse. Me cuenta que son historias de terror, pero son reales.

Y lo más desolador es que estos centros (varios en Ouaga) apenas son la punta del iceberg de la realidad en las aldeas. Muchas no sobreviven a las acusaciones de brujería, las matan o las mutilan.

Todo esto me ayuda a seguir adelante con más ahínco en mi empeño de escolarizar: cultura, cultura y cultura. Y después, cultura.

El otro día comenté de pasada lo que le sucedió a una de las hijas de mi amiga Djeneba, gran amiga aquí en Gaoua. Está casada y son 5 niños de familia: tres propios y dos sobrinos acogidos por ella y su marido para que puedan estudiar (ellos están más o menos bien posicionados).

Todos los niños van solos a la escuela  desde muy pequeños. Ya comenté en alguna ocasión que los críos aquí son comandos autónomos desde que nacen. No les queda otra.

Hace un par de semanas su hija y su sobrina salían del colegio, a las 5 de la tarde, a plena luz del día. Un desconocido cogió a una de ellas e intentó llevársela; la otra gritó y corrió a pedir ayuda (tienen unos 7 años), la otra pateó, arañó y golpeó al desconocido (ya estaba  cargada a su espalda). Finalmente, fue tal el escándalo que el desconocido soltó a la niña y se marchó. La niña llegó a casa deshecha en lágrimas y asustadísima. Djeneba lo denunció a la gendarmería, quien puso en guardia a los profesores para que, a su vez, alertaran a los niños sobre estas situaciones, tan “habituales en estas fechas”. ¿Cómo????

Se acerca la Navidad, para obtener la dicha, la armonía, la suerte, el dinero, el trabajo… hace falta hacer ofrendas, sacrificios, y nada mejor que la sangre de un niño o una niña. Son los fetiches. Eso puede garantizar el “bonheur” para mucho tiempo. Sí, así es. Pasa también cuando se acerca una fiesta importante, no importa si católica o musulmana. Hay que hacer una buena y gran ofrenda.

No es una película de terror, es la realidad, aquí y ahora.

Djeneba estaba que no le llagaba la camisa al cuerpo. Si ese hombre se hubiera llevado a la niña, c’est fini. Ahora lleva ella misma a los críos al cole y los recoge. Tiene mucho miedo. No es para menos. No es habitual en las ciudades pero sí en la brouse (en las aldeas, la sabana), y a veces, como en este caso, llega a las ciudades.

Contra la barbarie: escolarización.

También en estos días he sabido de la frecuencia de los suicidios. Muchos de ellos entre adolescentes. Nadie me sabe explicar las razones.

El camarero de un maquis nos explicó la otra noche que su amigo se suicidó hace unos meses porque los padres le sacaron de la escuela y él quería estudiar:  18 años y una soga al cuello, así de terrible, así de desolador. Anoche supe de una adolescente que hizo lo mismo aquí en Gaoua hace unos días. Nadie sabe sus razones. Pregunté si podría tratarse de un matrimonio forzoso, pero no, aquí en la ciudad hace mucho que eso no existe.  También anoche supe de un padre de familia, pobre, absolutamente pobre, al que alguien le encomendó una tarea y tuvo que llevar 400.000 CFAs (unos 600 euros) a otro lugar. Los perdió. ¿Alguien le iba a creer? No os podéis hacer una idea de la fortuna que es ese dinero aquí. ¿Quién iba a creer que los ha perdido? Alguien que se muere de hambre y pierde 400.000 CFAs. Sería señalado de por vida, él  y su familia, como ladrón. Nadie en su familia podrá vivir en paz el resto de su vida, acusados de ladrones. Solución: la soga al cuello para salvar el honor de los suyos, para que no tengan que vivir en la vergüenza el resto de sus vidas y puedan vivir en paz, pobres, pero en paz. Nadie le iba a creer, NADIE.

Como veis, hoy tengo un mal día.

En cualquier caso, mañana volverá a salir el sol, y Blaise ingresará en el hospital para ser operado el lunes a primera hora. Son las cosas que de verdad merecen la pena. Son las cosas que me hacen seguir teniendo un poquito de fe en el futuro, un poquito.

Podría seguir escribiendo historias, pero creo que ya os he dado mucho la tabarra. Si habéis leído hasta aquí, gracias por vuestro tiempo.

Si creéis que la educación podría ser el camino, os pido vuestro granito de arena. Esto suena a publicidad barata, lo sé, pero estoy convencida de ello.

Un fuerte abrazo desde Gaoua.
Llanos.


viernes, 23 de noviembre de 2012

A petición popular...


Hace mucho, muchísimo tiempo que no escribo aquí, tanto como tiempo ha pasado desde que dejé esta tierra para volver aquí de nuevo, al país de los hombres (aunque yo prefiero hablar de personas) íntegros.

Mais de nouveau je suis là, año y medio después, con nuevas ideas, nuevos proyectos y  nuevas ilusiones.

Hace ya tres semanas que llegué y aún no había escrito nada, pero “a petición popular”, voy a tratar de contaros cositas y, de algún modo, sentimientos.

No ha pasado el tiempo, o quizás el tiempo se quedó colgado en la rama de algún baobab despistado en esta sabana infame. Es como si no me hubiera ido nunca.

Es difícil describir determinadas sensaciones, ya vividas, y no por ello menos intensas. Los reencuentros, aya!!! (expresión burkinabé incorporada de por vida a mi vocabulario). Cómo describirlos sin perder intensidad… El gruñón de Thomas, en Gaoua, al que nunca le conocí una sonrisa, aunque sí mucha generosidad escondida tras su faz un tanto arisca.

Nadie (o casi nadie) me esperaba en Gaoua. Había mantenido mi llegada casi en secreto. Salvo algunas  mujeres de la APFG nadie me esperaba en este rincón del sur de Burkina, al ladito de la frontera con Costa de Marfil (país que también he tenido la oportunidad de conocer en parte hace algunos días, pero ésa es otra historia que quizás -y sólo quizás-, contaré algún día).

Pero estaba hablando de Thomas, el gruñón de Thomas. Aaaaaya!!! La noche que me acerco a saludar a mis amigos de la que fue mi casa durante cuatro meses hace ahora año y medo…, es de noche, le noir sur le noir (como dicen aquí). Il me regarde, me mira, etoné, asombrado, Llanos!!!! Est-ce que c’est toi???  Nooo, c’est pas possible… Ríe, sólo ríe, me abraza, no sabe qué decirme, ríe, Thomas, el gruñón, sólo ríe al verme, se le amontonan las palabras y ríe. Yo río, no puedo dejar de reír. El gruñón de Thomas riendo… No tiene precio. Sólo por momentos así vale la pena cruzar el Sahel.

Après Sié, el bueno de Sié, el eternamente amable Sié, que sabía de mi llegada por alguien que se lo había chivado, me saluda, correcto, muy correcto, sonriente, “ tu m’as beaucoup manqué”, me dice. Ahhh. No lloro (por fuera) por vergüenza, pero lloro por dentro.

Ma famille africaine…

En la APFG, c’est la follie (la locura). Como decía, sólo algunas de las mujeres sabían de mi llegada. Llego el primer día (a Gaoua, tras algunos días ya en Afrique, mon Afrique)… Aaaaya!!  Lianossssss!!! (Aquí soy Lianos, con “i” latina). Abrazos, besos, risas… Y, ojo al dato, ¡¡¡saludos en perfecto castellano!!!  No lo han olvidado, la mayoría recuerda perfectamente algunas de las cosas que les enseñé. Vraiment  estoy en casa, en  familia (sin por ello olvidar a la de allá, a mi mami, delicada de salud, a mi gente de allá… tanta gente buena entre buena gente…).

Mención especial a mi amiga Djeneba. La llamo: “Je suis à Gaoua!!!”. Como dice la canción:  “si tú me dices ven…”. A los pocos minutos el reencuentro, De nuevo abrazos, besos, risas…

También voy a hablar aquí de Félix, mi amigo en la distancia, mi amigo “virtual” en Ouahigouiya depuis…!!!!  (como dicen aquí). Nos conocimos en Ouaga hace un par de semanas, antes de venir al sur, una cena entre amigos, Justin (“nuestro hombre” en Ouaga), Nerea, Luis, Hamed, Asséto (la mujer de Félix).  Una velada… guay! (ahora no se me ocurre otro “palabro”). Todavía tengo un compromiso con ellos (Félix, si me lees, cuenta con el “gateau”, díselo a Asséto).

Y Bouba. Mi buen amigo desde hace casi 5 años (por cierto, Félix, si me lees, que sepas que he sabido en estos días que sois buenos amigos). ¡¡¡Qué alegría verte y causer avec  toi de touuuttt!!!

Bueno, podría pasar horas describiendo encuentros, sentimientos y “otras zarandajas”, pero por hoy lo dejo aquí. En tres semanas que llevo aquí, en Burkina, ha habido un poco de todo. No he hablado de trabajo, mais c’est beaucoup!!! Como sabéis, hace poco que he arrancado con el proyecto de escolarización de niñ@s en esta zona del país con “CIM Burkina: http://www.cim-burkina.com). He visitado escuelas, he hablado con profesores, con directores de colegios, con padres (en realidad, madres, ya sabéis que es la mujer la que mueve el mundo) y tengo muchas cosas que contar al respecto, pero eso será otro día. La conexión a internet no es fácil aquí y ¡¡¡me gustaría contar tantas cosas!! No adjunto fotos porque la conexión est lente!!!). Eso sí, si queréis colaborar, no tenéis más que entrar en la web … et voilà!!!

Otro día hablaré de cómo me ha impactado (hasta helarme la sangre) saber (hoy mismo) que una de las hijas de mi amiga Djeneba ha sido víctima de un intento de “secuestro” por parte de personas sin escrúpulos con fines que prefiero no escribir, por lo menos por el momento, cómo me ha impactado saber que hay niños que abandonan la escuela porque no soportan el hambre durante la jornada escolar. Es largo y complicado de explicar, pero lo haré, otro día, pero lo haré. Muchas cosas de las que hablar… La parte menos amable de esta parte del planeta…

Amigos/as, gracias por estar ahí, por leerme, “pour  m’encourager”…  Abrazos varios y  variopintos.

Continuará…

jueves, 24 de marzo de 2011

Mi solidaridad con Ouaga, mon amour.


La última vez que escribí lo hice desde Ouaga, la capital de Burkina, unas horas antes de venirme a España hace apenas 13 días.

Dije que escribiría una última entrada en el blog cuando asentara sentimientos y emociones, pero eso no ha sido posible; los sentimientos y las emociones están más revueltos que nunca, pero aún así voy a escribir.

Aún estoy tratando de adaptarme a mi nueva vida, y digo “nueva” porque todo se me hace extraño: mi casa, mi trabajo, la gente… En cualquier caso no he querido demorar más está “¿última?” entrada.

No me llega la camisa al cuerpo con lo que está sucediendo en Ouaga.

Ya casi desde un mes antes de venirme, Burkina no se libraba del “calentamiento global de África del Norte”. Tras la muerte de un estudiante bajo custodia policial (una paliza), los estudiantes decidieron gritar un más que comprensible “¡basta ya!” y se tiraron a la calle. Todo comenzó en Koudougou (a unos 100 km. de la capital, Ouaga). tanto el asesinato del estudiante como las primeras revueltas, que rápidamente se extendieron por todo el país; barricadas, manifestaciones con graves enfrentamientos con la policía, etc., con el resultado de una decena de estudiantes muertos en unas tres semanas, así como un par de policías.

El mismo día que yo me venía (yo volé por la noche), estando en Ouaga, debía ir a hacer algunas gestiones al centro, pero hubo quien me advirtió de no acercarme porque estaba todo tomado por estudiantes y policía y hubo fortísimos y violentos enfrentamientos. La prudencia hizo que dejara mis recados en manos de mis amigos  ouagaleses para que ellos los hicieran otro día y quedarme tranquilamente en “mi barrio” hasta irme al aeropuerto, y eso es lo que hice junto a mis amigos.

No dije nada en blog ni a nadie hasta salir del país para no asustar a familiares y amigos, y porque alguien me aconsejó prudencia con según qué cosas a la hora de  escribir en el blog.

He seguido las noticias de allí desde que llegué y ha habido nuevos enfrentamientos, pero nadie esperaba lo que está sucediendo desde el martes por la noche.

La primera alarma me llega el miércoles por la mañana con un e-mail que un amigo me había enviado durante la noche; me cuenta que han pasado una noche infernal, que los militares han tomado la capital y han estado disparando “al aire” fuego real de fusil (hoy he sabido que hubo dos muertos, una joven y un niño, por “balas perdidas”), que estaban rompiendo cristales de tiendas (entre ellas la de un amigo mío) y saqueando, pero no supo explicarme por qué, nadie entendía qué estaba pasando.

Con el paso de las horas pude ir informándome en una web local de Burkina: A raíz de un conflicto particular entre un civil y un militar, éste (junto a otros 4 compañeros de armas) sometió a vejaciones al primero, el cual los denunció, con el resultado del arrestro de los 5 militares. Como protesta por este arresto, cientos de militares salieron a la calle con las armas a sembrar el pánico en la ciudad, consiguiéndolo. Durante toda la noche, saquearon tiendas y gasolineras, rompieron, robaron, amenazaron a la población, les insultaron, cortaron la luz en numerosos barrios y, como he dicho, mataron a una joven y a un niño.

De todo ello me fui enterando ayer progresivamente a lo largo del día. He estado en contacto “cuasi-permanente” con mi gente en Ouaga vía telefónica.

Ayer nadie trabajó, ni los negocios privados ni la administración pública. No llega información ni declaraciones del Gobierno. Las calles estaban desiertas, pero el día transcurrió tranquilo en una ciudad asustada ante tamaña violencia gratuita. Ayer la noche también fue tranquila, incluso el día de hoy hasta que ha llegado la tarde.

Tras hablar con un amigo que me cuenta que parece que vuelve la normalidad, me he puesto a chatear con otro amigo de allí, y mientras lo hacía, han empezado de nuevo los disparos de fusil y me ha cortado la conversación.

Después he podido saber que, efectivamente, los militares estaban disparando de nuevo,  que los comerciantes han dado una paliza  a un militar que trataba de saquear otra vez y que hay quien se empieza a plantear abandonar la ciudad si la violencia de los militares no cesa en las próximas horas.

Los 5 militares detenidos por el conflicto con un civil, han sido puestos en libertad tras la volencia de sus compañeros.

Que paren el mundo que yo me bajo...

Mientras escribo esto me acaba de llamar un amigo para tranquilizarme, dice que de nuevo parece todo tranquilo, pero nadie sabe qué va a pasar, y, como digo más arriba... no me llega la camisa al cuerpo…


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
 
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
 
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
 
(Miguel Hernández)

Continuará (o no)…

Gracias por leerme amigos/as.

Os quiero.

Más información en:
-         Sobre la revuelta estudiantil:
-         Sobre el conflicto de los militares:

viernes, 11 de marzo de 2011

Que toda la vida es sueño... (Que toute la vie est rêve...)

En français en bas, pour vous, mes amis burkinabes.

Amigos, amigas:

Todo tiene un principio y todo tiene un final. Hoy es mi último día aquí, el lugar donde se reinventan los sueños, y donde también se aprende a despertar.

Tengo muchas (MUCHAS) cosas que contar, pero no lo voy a hacer ahora. Hay cosas que no puedo narrar desde aquí.

Hoy tengo el alma y el corazón tocados, profundamente. Aquí dejo parte de mi vida, aquí dejo a "mi gente". Aquí se queda mi corazón izquierdo.

En tres meses y medio en este país ha habido tiempo para todo. Ya lo dije una vez: ha habido tiempo para las risas, pero también para las lágrimas (que en este momento aparecen de nuevo).

He aprendido muchas cosas, tanto de los demás como de mí misma. De mí he aprendido que no se puede huir de uno/a mismo/a por lejos que te vayas. Que el bagaje personal te acompaña aunque te marches a las antípodas, y que hay que aprender a lidiar con ello, aquí, allá o acullá. Es una lección importante para mí. He aprendido a conocerme mejor y eso es mucho.

De los demás he aprendido lo que es el respeto, la solidaridad (la de verdad, la que se ejerce día a día entre quienes no tienen nada)... He visto morir de hambre, he visto el HAMBRE, de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Y he visto la dignidad.

Amigos, amigas: hoy lo dejo aquí, no puedo ni quiero seguir escribiendo. Los sentimientos más diversos hoy se me cruzan, los más diversos, en sentido amplio.

Espero escribir un último post antes de cerrar el blog, pero lo haré desde casa (la "casa" de allí, porque ésta también  es mi casa).

Gracias a todos/as por vuestros desvelos, por leerme y por seguirme desde lejos, y por quererme. Y estas gracias son para todos/as vosotros/as: mi gente de allí, y mi gente de aquí, por eso también escribo en francés.

Con el corazón: Gracias.

A ti especialmente (tú sabes bien quién eres): gracias por no dejarme sola :-)

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Amis, amies :

Tout a un principe et tout a une fin. Aujourd'hui c'est mon dernier jour ici, le lieu où on réinvent les rêves, et où on apprend à se réveiller aussi.

J'ai beaucoup (BEAUCOUP) de choses à compter, mais je ne vais pas le faire maintenant. Il y a des choses que je ne peux pas raconter depuis ici.

Aujourd'hui j'ai l'âme et le coeur abîmé, profondément. Ici je laisse une partie de ma vie, ici je laisse à "mes gens". Ici mon coeur gauche reste.

Dans trois mois et demi dans ce pays il y a eu un temps pour tout. Je l'ai déjà dit une fois : il y a eu le temps pour les rires, mais aussi pour les larmes (qui dans ce moment apparaissent de nouveau).

J'ai appris beaucoup de choses, tant des autres comme de moi même. De moi j'ai appris que pas on peut fuir de l'un / l'une même loin que tu pars. Que le bagage personnel t'accompagn, bien que tu partes aux antipodes, et qu'il faut apprendre à combattre avec cela, ici, ou là-bas. C'est une leçon importante pour moi. J'ai appris à me connaître mieux et c'est beaucoup.

Des autres j'ai appris ce qui est le respect, la solidarité (la véritable, que on exerce chaque jour entre ceux qui n'ont rien)... J'ai vu mourir de faim, j'ai vu LAFAIM, d'enfants, de jeunes hommes, d'adultes et de personnes âgées. Et voilà que j'ai vu la dignité.

Amis, amies : aujourd'hui c'est tout, je ne peux pas ni je veux pas continuer en écrivant. Les sentiments plus divers aujourd'hui ils me se croisent, les plus divers.

Un dernière post j'espéré écrire avant de fermer le blog, mais je le ferai depuis la maison (la "maison" de là, parce que c'est aussi ma maison).

Merci bien à tous par vos soucis, pour me lire et pour me suivre de loin, et par m'aimer. Et ce remerciement est pour tous : mes gens de là, et mes gens d'ici, c'est pour cela que j'écris aussi en français.

Avec le coeur : Merci.

À toi spécialement (tu sais bien qui tu es) : merci de ne pas me laisser seule :-)