sábado, 8 de diciembre de 2012

Hay días y días...


Amigas, amigos:

Este año he escrito poco, muy poco, apenas un par de veces con ésta, y no sé si volveré a hacerlo antes de volver a España. Me queda poco tiempo aquí.

Como comentaba hoy vía e-mail con un buen amigo en Valencia, todos los años hay cosas que me desbordan, que me desbordan absolutamente, y sin embargo todo esto me sigue atrapando.

Este año he visto, oído y/o vivido cosas terribles (también otros años, es cierto) y a veces el desánimo es desolador. De hecho esta tarde me ha dado por llorar. Supongo que me hacía falta “explotar”.

En muchas ocasiones de nuestra vida tod@s nos planteamos si estamos haciendo bien las cosas, y hoy, que me he dedicado 100% (bueno 80%... ó 60%...) a mí misma y a mis reflexiones, me han asaltado todo tipo de dudas acerca de la manera de hacer las cosas, de lo que hago aquí y cómo lo hago, de las decisiones que tomo, a veces pequeñísimas decisiones que luego se me clavan en las entrañas.

Por ejemplo, hoy he dedicado un par de horas a recorrer el mercado para comprar algo de ropa a Blaise, ya que, como os dije, cuando le encontré iba con lo puesto, y eso es lo único que tiene. Afortunadamente le han salido montones de padrinos/madrinas en España (nunca os lo agradeceré lo bastante). Como decía, he comprado algo de ropa en el mercado y unas chanclas. Las que le compré el primer día que fuimos al hospital se las compré pequeñas. Apenas un par de conjuntos de camiseta y culotte (del Barça y de la selección de Costa de Marfil) y un traje estilo africano que le daré para cuando salga del hospital, para que vaya bien guapo J

Estos días que andamos de hospital, tanto él como su tía se han quedado en casa de unos familiares aquí en Gaoua, con lo que de vez en cuando voy a visitarles para ver a Blaise. Son muchísimos de familia. Un montón de críos y crías de todas las edades, todos ellos descalzos, con apenas unos harapos, que corretean por el patio o por la calle llena de basuras y piedras.

Hoy he llegado allí después del mercado para darle las chanclas y las camisetas a Blaise. Como cada vez, me ve y corre hacia mí sonriendo, y me abraza fuerte. Me llena de vida. El resto de críos de la prole me ve y también viene hacia mí. Todos me quieren saludar, soy la toubabou (blanca, en lengua local), la tantie de Blaise. Le he dado las chanclas a Blaise, ya sospechando que estaba metiendo la pata. Claro, el resto de críos me preguntan “¿y para mí no hay?”. Las palabras me atraviesan. Todos ellos están descalzos, sucios y harapientos (lo normal aquí). No tengo para nadie más.

La bolsa en la que llevaba las camisetas se la he dado a la tía de Blaise y le he dicho que lo guarde para cuando no estén todos los críos. Conforme lo decía, me parecía absolutamente mezquino. Me preguntaba “¿qué coño estoy haciendo?”. Me he despedido rápido (bueno, antes me ha sucedido algo que luego contaré) y me he venido a casa. Seguramente mañana compre 10 ó 12 pares de chanclas en el mercado y se las daré a los críos de la familia. Pero ¿es lo correcto? ¿Por qué esta familia y no la del al lado? ¿Dónde pongo el límite? Si quisiera, podría comprar chanclas para todo el barrio. ¿Es lo que debo hacer? ¿O debo hacerlo para toda la ciudad? ¿Y no será mejor para todo el país? ¿Y por qué no para todo el continente? ¿Y…? Ufff…  No sé si me explico… No me  resulta nada fácil “gestionar la miseria ajena”, nada fácil. Y por otra parte ¿quién soy yo para pretender gestionar la miseria de nadie?

Preguntas y preguntas sin respuesta que me ponen el cuerpo del revés y me hacen cuestionarme muchas cosas.

Lo otro que me ha sucedido antes de despedirme de Sally, la tía de Blaise, y del propio Blaise, es que se ha acercado un señor, mayor (bueno, lo de mayor es relativo porque aquí con 40 años parece que tengan 60, y los de 60, 80), que hablaba en lobiri (creo) y se ha puesto a hablar con Sally. Le pregunto a Sally que qué dice y me cuenta que está preguntando que por qué no le opero a él también. Me quedo muda. El señor me muestra sus testículos: lo mismo que Blaise, el mismo problema. Yo no sé qué decir. Le pregunto a Sally si es de su familia (ya empezando a hacer números y cábalas a ver si también lo llevo al hospital). Me dice que no, que le acaba de conocer, como yo. Él dice que es el vecino de enfrente. Le he dicho “bon courage” y ahí es cuando me he despedido. Vuelvo a hacerme mil preguntas. Aquí, el “mal” de Blaise es absolutamente común, hay mucha gente como él; eso lo he sabido en estos días. ¿Es que puedo operar también a este señor? ¿Y por qué no preguntar en el barrio cuánta gente tiene el problema? ¿Y en la ciudad? ¿Por qué no operarles a todos en todo el país? ¿Y en todo el continente? Otra vez la cabeza de vueltas sin parar. ¿Dónde está el límite, dónde?  ¿Qué derecho tengo yo a decidir quién sí y quién no?

Mañana volveré al mercado para comprar una mochila y algo de material escolar para Blaise. Me volverán las dudas. El día que vuelva al colegio tendrá una mochila nueva (vamos, una mochila, porque antes ni nueva ni vieja), cuadernos, una linterna (por supuesto no hay luz en Holly). ¿Qué pasará con el resto de críos y crías de la escuela? ¿Y si le estoy creando un problema porque es “el elegido”? ¿Me explico?

Probablemente dedique parte de los fondos recibidos para él en mejorar las condiciones de la escuela de Holly. Al fin y al cabo es su escuela. Son muchas las necesidades allí. Será una manera de mejorar la calidad de la enseñanza de Blaise y del resto de críos/as. Puede ser una manera de evitar agravios comparativos, sin duda generadores de problemas,  pero ¿por qué no la escuela de Djicandó? (la primera que visité, que está en condiciones similares, como TODAS aquí en la brouse), ¿por qué no todas las de la comarca de Gaoua? ¿Por qué no todas las de Burkina Faso? ¿Y por qué no en Mali, y en Liberia, y…? Buff…

¿Impotencia o prepotencias? ¿O ambas cosas? Las dos me superan...

Perdonad el rollo, pero escribiendo me libero un poco de todo esta congoja que llevo hoy encima. De ahí (y de otras muchas cosas) el llanto de hace un rato.

Entre esas otras muchas cosas terribles que veo, oigo y/o vivo aquí, está el asunto de “las brujas”.

Hubo un donante de ayuda para Blaise que me solicitó que, si la operación ya estaba cubierta, que por favor destinara su dinero (el que él donaba) al centro de brujas de Ouagadougou. A través de la periodista que publicó el artículo sobre Blaise, me hace llegar los datos, y me cuenta vía e-mail qué es eso del centro de brujas.

El centro de brujas es una especia de asilo para mujeres que han sido expulsadas de sus aldeas acusadas de brujería. Historias terribles. Si un niño muere inesperadamente, u otra persona, o viene una desgracia a la familia, una mala cosecha, qué sé yo… acusan a alguien de brujería; si se ha tratado de una muerte, dicen que ella ha comido su alma, etc. Son golpeadas y, en el mejor de los casos, sobreviven y buscan cobijo en uno de esos centros (hay varios de ellos en Ouaga). Nunca podrán volver a sus casas. En la mayoría de los casos, jamás volverán a ver a los suyos. En algunos casos, sus hijos las visitan a escondidas, porque si en la aldea se enteran, les pueden hacer lo mismo ya que les “habrán contagiado la brujería”, y serán expulsados a su vez.
Estuve en el centro de brujas que me dijeron y hablé con la directora para decirle que había un donante. Hablé largo y tendido con ella. Una mujer entrañable. Visité el centro. No sé si es posible imaginar cómo es, las condiciones en las que “viven”, la tristeza en sus caras, mezclada con el agradecimiento cuando Awa (la directora) les explicaba, a algunas de ellas, que yo había ido a ayudarlas, a dar dinero al centro. Otra vez la prepotencia y la impotencia, eternas crueles compañeras aquí.

Había 98 mujeres en ese centro. Sus edades oscilan entre los 45 y los 80 años aproximadamente. Awa me habla de que hay otro centro, el de Wende, donde hay casi 400. Me había asomado a la puerta de Wende un rato antes. Por error, el taxista me había llevado allí en vez de a éste. La visión había sido la misma.
Hice algunas fotos, no muchas, pero hoy no las voy a publicar, no me acompaña el ánimo.

Awa me dijo que si tuviera una grabadora, grabaría alguna de las historias que le cuentan las mujeres (algunas llevan allí más de 15 años), porque son cosas que no deben olvidarse. Me cuenta que son historias de terror, pero son reales.

Y lo más desolador es que estos centros (varios en Ouaga) apenas son la punta del iceberg de la realidad en las aldeas. Muchas no sobreviven a las acusaciones de brujería, las matan o las mutilan.

Todo esto me ayuda a seguir adelante con más ahínco en mi empeño de escolarizar: cultura, cultura y cultura. Y después, cultura.

El otro día comenté de pasada lo que le sucedió a una de las hijas de mi amiga Djeneba, gran amiga aquí en Gaoua. Está casada y son 5 niños de familia: tres propios y dos sobrinos acogidos por ella y su marido para que puedan estudiar (ellos están más o menos bien posicionados).

Todos los niños van solos a la escuela  desde muy pequeños. Ya comenté en alguna ocasión que los críos aquí son comandos autónomos desde que nacen. No les queda otra.

Hace un par de semanas su hija y su sobrina salían del colegio, a las 5 de la tarde, a plena luz del día. Un desconocido cogió a una de ellas e intentó llevársela; la otra gritó y corrió a pedir ayuda (tienen unos 7 años), la otra pateó, arañó y golpeó al desconocido (ya estaba  cargada a su espalda). Finalmente, fue tal el escándalo que el desconocido soltó a la niña y se marchó. La niña llegó a casa deshecha en lágrimas y asustadísima. Djeneba lo denunció a la gendarmería, quien puso en guardia a los profesores para que, a su vez, alertaran a los niños sobre estas situaciones, tan “habituales en estas fechas”. ¿Cómo????

Se acerca la Navidad, para obtener la dicha, la armonía, la suerte, el dinero, el trabajo… hace falta hacer ofrendas, sacrificios, y nada mejor que la sangre de un niño o una niña. Son los fetiches. Eso puede garantizar el “bonheur” para mucho tiempo. Sí, así es. Pasa también cuando se acerca una fiesta importante, no importa si católica o musulmana. Hay que hacer una buena y gran ofrenda.

No es una película de terror, es la realidad, aquí y ahora.

Djeneba estaba que no le llagaba la camisa al cuerpo. Si ese hombre se hubiera llevado a la niña, c’est fini. Ahora lleva ella misma a los críos al cole y los recoge. Tiene mucho miedo. No es para menos. No es habitual en las ciudades pero sí en la brouse (en las aldeas, la sabana), y a veces, como en este caso, llega a las ciudades.

Contra la barbarie: escolarización.

También en estos días he sabido de la frecuencia de los suicidios. Muchos de ellos entre adolescentes. Nadie me sabe explicar las razones.

El camarero de un maquis nos explicó la otra noche que su amigo se suicidó hace unos meses porque los padres le sacaron de la escuela y él quería estudiar:  18 años y una soga al cuello, así de terrible, así de desolador. Anoche supe de una adolescente que hizo lo mismo aquí en Gaoua hace unos días. Nadie sabe sus razones. Pregunté si podría tratarse de un matrimonio forzoso, pero no, aquí en la ciudad hace mucho que eso no existe.  También anoche supe de un padre de familia, pobre, absolutamente pobre, al que alguien le encomendó una tarea y tuvo que llevar 400.000 CFAs (unos 600 euros) a otro lugar. Los perdió. ¿Alguien le iba a creer? No os podéis hacer una idea de la fortuna que es ese dinero aquí. ¿Quién iba a creer que los ha perdido? Alguien que se muere de hambre y pierde 400.000 CFAs. Sería señalado de por vida, él  y su familia, como ladrón. Nadie en su familia podrá vivir en paz el resto de su vida, acusados de ladrones. Solución: la soga al cuello para salvar el honor de los suyos, para que no tengan que vivir en la vergüenza el resto de sus vidas y puedan vivir en paz, pobres, pero en paz. Nadie le iba a creer, NADIE.

Como veis, hoy tengo un mal día.

En cualquier caso, mañana volverá a salir el sol, y Blaise ingresará en el hospital para ser operado el lunes a primera hora. Son las cosas que de verdad merecen la pena. Son las cosas que me hacen seguir teniendo un poquito de fe en el futuro, un poquito.

Podría seguir escribiendo historias, pero creo que ya os he dado mucho la tabarra. Si habéis leído hasta aquí, gracias por vuestro tiempo.

Si creéis que la educación podría ser el camino, os pido vuestro granito de arena. Esto suena a publicidad barata, lo sé, pero estoy convencida de ello.

Un fuerte abrazo desde Gaoua.
Llanos.


viernes, 23 de noviembre de 2012

A petición popular...


Hace mucho, muchísimo tiempo que no escribo aquí, tanto como tiempo ha pasado desde que dejé esta tierra para volver aquí de nuevo, al país de los hombres (aunque yo prefiero hablar de personas) íntegros.

Mais de nouveau je suis là, año y medio después, con nuevas ideas, nuevos proyectos y  nuevas ilusiones.

Hace ya tres semanas que llegué y aún no había escrito nada, pero “a petición popular”, voy a tratar de contaros cositas y, de algún modo, sentimientos.

No ha pasado el tiempo, o quizás el tiempo se quedó colgado en la rama de algún baobab despistado en esta sabana infame. Es como si no me hubiera ido nunca.

Es difícil describir determinadas sensaciones, ya vividas, y no por ello menos intensas. Los reencuentros, aya!!! (expresión burkinabé incorporada de por vida a mi vocabulario). Cómo describirlos sin perder intensidad… El gruñón de Thomas, en Gaoua, al que nunca le conocí una sonrisa, aunque sí mucha generosidad escondida tras su faz un tanto arisca.

Nadie (o casi nadie) me esperaba en Gaoua. Había mantenido mi llegada casi en secreto. Salvo algunas  mujeres de la APFG nadie me esperaba en este rincón del sur de Burkina, al ladito de la frontera con Costa de Marfil (país que también he tenido la oportunidad de conocer en parte hace algunos días, pero ésa es otra historia que quizás -y sólo quizás-, contaré algún día).

Pero estaba hablando de Thomas, el gruñón de Thomas. Aaaaaya!!! La noche que me acerco a saludar a mis amigos de la que fue mi casa durante cuatro meses hace ahora año y medo…, es de noche, le noir sur le noir (como dicen aquí). Il me regarde, me mira, etoné, asombrado, Llanos!!!! Est-ce que c’est toi???  Nooo, c’est pas possible… Ríe, sólo ríe, me abraza, no sabe qué decirme, ríe, Thomas, el gruñón, sólo ríe al verme, se le amontonan las palabras y ríe. Yo río, no puedo dejar de reír. El gruñón de Thomas riendo… No tiene precio. Sólo por momentos así vale la pena cruzar el Sahel.

Après Sié, el bueno de Sié, el eternamente amable Sié, que sabía de mi llegada por alguien que se lo había chivado, me saluda, correcto, muy correcto, sonriente, “ tu m’as beaucoup manqué”, me dice. Ahhh. No lloro (por fuera) por vergüenza, pero lloro por dentro.

Ma famille africaine…

En la APFG, c’est la follie (la locura). Como decía, sólo algunas de las mujeres sabían de mi llegada. Llego el primer día (a Gaoua, tras algunos días ya en Afrique, mon Afrique)… Aaaaya!!  Lianossssss!!! (Aquí soy Lianos, con “i” latina). Abrazos, besos, risas… Y, ojo al dato, ¡¡¡saludos en perfecto castellano!!!  No lo han olvidado, la mayoría recuerda perfectamente algunas de las cosas que les enseñé. Vraiment  estoy en casa, en  familia (sin por ello olvidar a la de allá, a mi mami, delicada de salud, a mi gente de allá… tanta gente buena entre buena gente…).

Mención especial a mi amiga Djeneba. La llamo: “Je suis à Gaoua!!!”. Como dice la canción:  “si tú me dices ven…”. A los pocos minutos el reencuentro, De nuevo abrazos, besos, risas…

También voy a hablar aquí de Félix, mi amigo en la distancia, mi amigo “virtual” en Ouahigouiya depuis…!!!!  (como dicen aquí). Nos conocimos en Ouaga hace un par de semanas, antes de venir al sur, una cena entre amigos, Justin (“nuestro hombre” en Ouaga), Nerea, Luis, Hamed, Asséto (la mujer de Félix).  Una velada… guay! (ahora no se me ocurre otro “palabro”). Todavía tengo un compromiso con ellos (Félix, si me lees, cuenta con el “gateau”, díselo a Asséto).

Y Bouba. Mi buen amigo desde hace casi 5 años (por cierto, Félix, si me lees, que sepas que he sabido en estos días que sois buenos amigos). ¡¡¡Qué alegría verte y causer avec  toi de touuuttt!!!

Bueno, podría pasar horas describiendo encuentros, sentimientos y “otras zarandajas”, pero por hoy lo dejo aquí. En tres semanas que llevo aquí, en Burkina, ha habido un poco de todo. No he hablado de trabajo, mais c’est beaucoup!!! Como sabéis, hace poco que he arrancado con el proyecto de escolarización de niñ@s en esta zona del país con “CIM Burkina: http://www.cim-burkina.com). He visitado escuelas, he hablado con profesores, con directores de colegios, con padres (en realidad, madres, ya sabéis que es la mujer la que mueve el mundo) y tengo muchas cosas que contar al respecto, pero eso será otro día. La conexión a internet no es fácil aquí y ¡¡¡me gustaría contar tantas cosas!! No adjunto fotos porque la conexión est lente!!!). Eso sí, si queréis colaborar, no tenéis más que entrar en la web … et voilà!!!

Otro día hablaré de cómo me ha impactado (hasta helarme la sangre) saber (hoy mismo) que una de las hijas de mi amiga Djeneba ha sido víctima de un intento de “secuestro” por parte de personas sin escrúpulos con fines que prefiero no escribir, por lo menos por el momento, cómo me ha impactado saber que hay niños que abandonan la escuela porque no soportan el hambre durante la jornada escolar. Es largo y complicado de explicar, pero lo haré, otro día, pero lo haré. Muchas cosas de las que hablar… La parte menos amable de esta parte del planeta…

Amigos/as, gracias por estar ahí, por leerme, “pour  m’encourager”…  Abrazos varios y  variopintos.

Continuará…

jueves, 24 de marzo de 2011

Mi solidaridad con Ouaga, mon amour.


La última vez que escribí lo hice desde Ouaga, la capital de Burkina, unas horas antes de venirme a España hace apenas 13 días.

Dije que escribiría una última entrada en el blog cuando asentara sentimientos y emociones, pero eso no ha sido posible; los sentimientos y las emociones están más revueltos que nunca, pero aún así voy a escribir.

Aún estoy tratando de adaptarme a mi nueva vida, y digo “nueva” porque todo se me hace extraño: mi casa, mi trabajo, la gente… En cualquier caso no he querido demorar más está “¿última?” entrada.

No me llega la camisa al cuerpo con lo que está sucediendo en Ouaga.

Ya casi desde un mes antes de venirme, Burkina no se libraba del “calentamiento global de África del Norte”. Tras la muerte de un estudiante bajo custodia policial (una paliza), los estudiantes decidieron gritar un más que comprensible “¡basta ya!” y se tiraron a la calle. Todo comenzó en Koudougou (a unos 100 km. de la capital, Ouaga). tanto el asesinato del estudiante como las primeras revueltas, que rápidamente se extendieron por todo el país; barricadas, manifestaciones con graves enfrentamientos con la policía, etc., con el resultado de una decena de estudiantes muertos en unas tres semanas, así como un par de policías.

El mismo día que yo me venía (yo volé por la noche), estando en Ouaga, debía ir a hacer algunas gestiones al centro, pero hubo quien me advirtió de no acercarme porque estaba todo tomado por estudiantes y policía y hubo fortísimos y violentos enfrentamientos. La prudencia hizo que dejara mis recados en manos de mis amigos  ouagaleses para que ellos los hicieran otro día y quedarme tranquilamente en “mi barrio” hasta irme al aeropuerto, y eso es lo que hice junto a mis amigos.

No dije nada en blog ni a nadie hasta salir del país para no asustar a familiares y amigos, y porque alguien me aconsejó prudencia con según qué cosas a la hora de  escribir en el blog.

He seguido las noticias de allí desde que llegué y ha habido nuevos enfrentamientos, pero nadie esperaba lo que está sucediendo desde el martes por la noche.

La primera alarma me llega el miércoles por la mañana con un e-mail que un amigo me había enviado durante la noche; me cuenta que han pasado una noche infernal, que los militares han tomado la capital y han estado disparando “al aire” fuego real de fusil (hoy he sabido que hubo dos muertos, una joven y un niño, por “balas perdidas”), que estaban rompiendo cristales de tiendas (entre ellas la de un amigo mío) y saqueando, pero no supo explicarme por qué, nadie entendía qué estaba pasando.

Con el paso de las horas pude ir informándome en una web local de Burkina: A raíz de un conflicto particular entre un civil y un militar, éste (junto a otros 4 compañeros de armas) sometió a vejaciones al primero, el cual los denunció, con el resultado del arrestro de los 5 militares. Como protesta por este arresto, cientos de militares salieron a la calle con las armas a sembrar el pánico en la ciudad, consiguiéndolo. Durante toda la noche, saquearon tiendas y gasolineras, rompieron, robaron, amenazaron a la población, les insultaron, cortaron la luz en numerosos barrios y, como he dicho, mataron a una joven y a un niño.

De todo ello me fui enterando ayer progresivamente a lo largo del día. He estado en contacto “cuasi-permanente” con mi gente en Ouaga vía telefónica.

Ayer nadie trabajó, ni los negocios privados ni la administración pública. No llega información ni declaraciones del Gobierno. Las calles estaban desiertas, pero el día transcurrió tranquilo en una ciudad asustada ante tamaña violencia gratuita. Ayer la noche también fue tranquila, incluso el día de hoy hasta que ha llegado la tarde.

Tras hablar con un amigo que me cuenta que parece que vuelve la normalidad, me he puesto a chatear con otro amigo de allí, y mientras lo hacía, han empezado de nuevo los disparos de fusil y me ha cortado la conversación.

Después he podido saber que, efectivamente, los militares estaban disparando de nuevo,  que los comerciantes han dado una paliza  a un militar que trataba de saquear otra vez y que hay quien se empieza a plantear abandonar la ciudad si la violencia de los militares no cesa en las próximas horas.

Los 5 militares detenidos por el conflicto con un civil, han sido puestos en libertad tras la volencia de sus compañeros.

Que paren el mundo que yo me bajo...

Mientras escribo esto me acaba de llamar un amigo para tranquilizarme, dice que de nuevo parece todo tranquilo, pero nadie sabe qué va a pasar, y, como digo más arriba... no me llega la camisa al cuerpo…


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
 
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
 
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
 
(Miguel Hernández)

Continuará (o no)…

Gracias por leerme amigos/as.

Os quiero.

Más información en:
-         Sobre la revuelta estudiantil:
-         Sobre el conflicto de los militares:

viernes, 11 de marzo de 2011

Que toda la vida es sueño... (Que toute la vie est rêve...)

En français en bas, pour vous, mes amis burkinabes.

Amigos, amigas:

Todo tiene un principio y todo tiene un final. Hoy es mi último día aquí, el lugar donde se reinventan los sueños, y donde también se aprende a despertar.

Tengo muchas (MUCHAS) cosas que contar, pero no lo voy a hacer ahora. Hay cosas que no puedo narrar desde aquí.

Hoy tengo el alma y el corazón tocados, profundamente. Aquí dejo parte de mi vida, aquí dejo a "mi gente". Aquí se queda mi corazón izquierdo.

En tres meses y medio en este país ha habido tiempo para todo. Ya lo dije una vez: ha habido tiempo para las risas, pero también para las lágrimas (que en este momento aparecen de nuevo).

He aprendido muchas cosas, tanto de los demás como de mí misma. De mí he aprendido que no se puede huir de uno/a mismo/a por lejos que te vayas. Que el bagaje personal te acompaña aunque te marches a las antípodas, y que hay que aprender a lidiar con ello, aquí, allá o acullá. Es una lección importante para mí. He aprendido a conocerme mejor y eso es mucho.

De los demás he aprendido lo que es el respeto, la solidaridad (la de verdad, la que se ejerce día a día entre quienes no tienen nada)... He visto morir de hambre, he visto el HAMBRE, de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Y he visto la dignidad.

Amigos, amigas: hoy lo dejo aquí, no puedo ni quiero seguir escribiendo. Los sentimientos más diversos hoy se me cruzan, los más diversos, en sentido amplio.

Espero escribir un último post antes de cerrar el blog, pero lo haré desde casa (la "casa" de allí, porque ésta también  es mi casa).

Gracias a todos/as por vuestros desvelos, por leerme y por seguirme desde lejos, y por quererme. Y estas gracias son para todos/as vosotros/as: mi gente de allí, y mi gente de aquí, por eso también escribo en francés.

Con el corazón: Gracias.

A ti especialmente (tú sabes bien quién eres): gracias por no dejarme sola :-)

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Amis, amies :

Tout a un principe et tout a une fin. Aujourd'hui c'est mon dernier jour ici, le lieu où on réinvent les rêves, et où on apprend à se réveiller aussi.

J'ai beaucoup (BEAUCOUP) de choses à compter, mais je ne vais pas le faire maintenant. Il y a des choses que je ne peux pas raconter depuis ici.

Aujourd'hui j'ai l'âme et le coeur abîmé, profondément. Ici je laisse une partie de ma vie, ici je laisse à "mes gens". Ici mon coeur gauche reste.

Dans trois mois et demi dans ce pays il y a eu un temps pour tout. Je l'ai déjà dit une fois : il y a eu le temps pour les rires, mais aussi pour les larmes (qui dans ce moment apparaissent de nouveau).

J'ai appris beaucoup de choses, tant des autres comme de moi même. De moi j'ai appris que pas on peut fuir de l'un / l'une même loin que tu pars. Que le bagage personnel t'accompagn, bien que tu partes aux antipodes, et qu'il faut apprendre à combattre avec cela, ici, ou là-bas. C'est une leçon importante pour moi. J'ai appris à me connaître mieux et c'est beaucoup.

Des autres j'ai appris ce qui est le respect, la solidarité (la véritable, que on exerce chaque jour entre ceux qui n'ont rien)... J'ai vu mourir de faim, j'ai vu LAFAIM, d'enfants, de jeunes hommes, d'adultes et de personnes âgées. Et voilà que j'ai vu la dignité.

Amis, amies : aujourd'hui c'est tout, je ne peux pas ni je veux pas continuer en écrivant. Les sentiments plus divers aujourd'hui ils me se croisent, les plus divers.

Un dernière post j'espéré écrire avant de fermer le blog, mais je le ferai depuis la maison (la "maison" de là, parce que c'est aussi ma maison).

Merci bien à tous par vos soucis, pour me lire et pour me suivre de loin, et par m'aimer. Et ce remerciement est pour tous : mes gens de là, et mes gens d'ici, c'est pour cela que j'écris aussi en français.

Avec le coeur : Merci.

À toi spécialement (tu sais bien qui tu es) : merci de ne pas me laisser seule :-)

miércoles, 16 de febrero de 2011

Sacudidas

Hola mi gente.

Podéis llamarme ignorante, ingenua o lo que queráis. Hay cosas que sé que suceden en el mundo cada día y que no me gustan y que además no comprendo, pero verlas o sentirlas de cerca me pega unas sacudidas que me dejan temblando y absolutamente K.O.

Aquí, en Gaoua, con frecuencia salgo a tomar algo con los amigos. Mañana es festivo aquí, en Gaoua (no en el país); es una especie de fiesta local musulmana. No me preguntéis de qué se trata, aunque el nombre de la fiesta me lo han dicho varias veces estos días. El caso es que  esta noche he salido a tomar algo con mis amigos Anatole y Tomate. Cuando he llegado al lugar de encuentro con mi burra, Tomate me ha dicho que Anatole venía enseguida ya que había tenido que ir al funeral de un amigo y ex compañero (ambos son maestros de escuela). Ante mi pregunta de “andar por casa” de si había sido una enfermedad lo que había matado al amigo, me responde, con la mayor naturalidad, que no, que se trataba de un accidente. Yo enseguida he pensado en un accidente de tráfico, pero no. Me cuenta que en una pelea alguien le ha matado con un cuchillo. El muerto es un maestro de escuela también. Me he quedado muda. ¿Cómo? Con la mayor naturalidad de nuevo me dice que sí, que discutieron por “algo” y el otro le mató. Yo no acababa de entender ¡pero eso no es un accidente! (le he dicho). ¿Respuesta? “Bueno,no exactamente”. ¡Aya! (expresión burkinabe que como no me quitéis a gorrazos no se me va a ir fácilmente).

No doy crédito a la historia. Me asalta la curiosidad y comienzo a preguntar cual metralleta: “¿y el asesino está en prisión?”, “no”, “¿no? ¿por qué?”, “es un militar”, “¿y qué?”, “está protegido”, “¿por quién?”, “por el poder, es militar”, “¿y qué?” (me bucleo), “no pasa nada”, “¿cómo no pasa nada? ¿no hay testigos?”, “claro que hay testigos, medio pueblo estaba presente”, “¿y entonces?”, “no pasa nada, el militar sigue su vida normal, igual que la familia del muerto”, “pero…”.

Hemos comenzado una larguíiiisima conversación que no por conocida deja de turbarme. Anatole me explica que esto es África y que historias como ésa suceden todos los días. Si alguien “poderoso” mata a un “don nadie” no pasa nada, no hay nada que hacer; la vida sigue como si tal cosa alrededor de ellos. Yo sé que pedir justicia en un país cuyo Presidente asesinó a su predecesor (Thomas Sankara) para  alcanzar el poder, puede resultar un tanto kafkiano, pero es que me cuesta pensar que exista una impunidad tan grande ante un asesinato a la vista de todo el mundo. ¡¡Tan claro!!

No quier pecar de ingenua, pero yo les preguntaba por qué la gente admite tales cosas, cómo no se tiran al cuello de la clase dirigente para exigir un poco de dignidad. Sabía la respuesta, pero Anatole me la ha repetido por si me quedaba alguna duda: Estás en un país donde el 65% de la población es analfabeta, donde el 80% de la población vive de la agricultura y sólo le importa si la estación de lluvias será buena para la cosecha o no ¡como para pensar en “revoluciones” al estilo egipcio! ¡Qué torpeza sólo imaginarlo! El analfatebismo es el gran arma para la sumisión. Lo sé, todos lo sabemos, y lo entiendo, pero resulta muy difícil “aceptarlo” aunque te esté mirando a la cara a ¡y tan de cerca! A pocos metros…

Cuando llegué aquí, hace ya 3 meses, acababan de ser las elecciones presidenciales hacía apenas una semana. Se celebraron sin incidentes en un ambiente de máxima tranquilidad. Desde entonces y aún ahora, todos los días veo montones de personas (hombre, mujeres y niños/as) con camisetas de “Compaoré, mi Presidente”. Ya comprendí desde el primer día que había sido la brutal campaña electoral de Compaoré: millones y millones de camisetas con esa frase y su foto (amén de miles y miles de telas con su nombre de venta en los mercados), camisetas que fueron regaladas a las familias a decenas. Claro, imaginad que no tenéis con qué comer, ni mucho menos con qué comprar un mísero trapo que ponerles a tus hijos, y llega el Señor Presidente haciendo de “Reyes Magos” (tres en uno), regalando camisetas a montones por todo el país llegando a las aldeas más recónditas, diciendo “vótame, yo te salvaré”. Juntad todo eso con el analfabetismo. ¿Resultado? Vosotros/as mismos/as sacad las conclusiones.

Pero ¿realmente le importa a alguien quién gobierne si aquí se sigue pensando únicamente en las próximas lluvias?

Más tarde la conversación ha girado hacia la labor de la asociación que han formado entre 3 ó 4 maestros de escuela para la sensibilización sobre la escolarización de los/as críos/as en la comarca de Loropeni (a unos 40 km, de aquí), especialmente para los huérfanos. Ante mi pregunta de si había orfanatos del estado, me han vuelto a decir: “¿aún no te ha quedado claro cuál es el papel del estado en países como el nuestro? ¡despierta!”. Me han entrado unas ganas de llorar que ni os cuento. ¡Y son cosas que sé, que conozco! Pero joder…  Entre unas cosas y otras te crece una rabia por dentro y una sensación de impotencia difíciles de describir.


Tengo muchas otras cosas que contar, pero hoy la sacudida ha sido, de nuevo, muy fuerte y quiero dejar mi relato aquí. Probablemente esto de que os he hablado hoy os suene al pan nuestro de cada día por lo que se pueda leer en prensa o en los medios de cómo se vive en el “Tercer Mundo” (¡qué poco me gusta esa denominación!), eso que oímos, nos escandaliza, y olvidamos a los pocos minutos; pero verlo, sentirlo, tocarlo a tu lado es realmente una experiencia muy fuerte, y hay cosas para las que, aunque a algunos/as os parezca mentira, no estoy preparada, por mucho que lleve aquí el tiempo que llevo…

Aunque no viene al caso (o sí), voy a mostraros aquí la foto de la pequeña Yeri, de quien hablé hace ya algún tiempo en mi post “De sentimientos”. Perdonad si hiere la sensibilidad de alguien, pero hay cosas que no deben olvidarse (o que deben conocerse) y una imagen (la del HAMBRE, con mayúsculas), vale más que mil palabras…


 Continuará…

lunes, 7 de febrero de 2011

Batiburrillo


Salut mes amies/es!!!

Si alguna vez venís a África del Oeste y alguien os invita a comer cualquier cosa y os dice. “C’est pas trop piment”, ¡¡cuidado!!

Casi todos los días, aquí, en “mi despacho”, a media mañana alguna de las mujeres va a comprar un poco de comida a algún sitio y me invitan a compartir. Se trata de trozos de carne (cordero o cerdo) condimentados con algo de ensalada y rociado con salsa picante envuelto en papel secante y que comemos con las manos (es lo normal aquí, y cada día estoy más convencida de que es lo más cómodo y natural ¡muerte a los cubiertos!).

El caso es que como con ellas un poco, pero, marededeuseñor, ¡¡¡la boca es fuego!!! Siempre trato de quitarle un poco el picante antes de metérmelo en la boca, pero ufff… cuando se me escapa algo, wow!! Me muero!!

Aquí, en Gaoua, la vida sigue tan apacible como os suelo contar. La vida es tranquila, muy tranquila.

El jueves por la mañana, cuando retomé mi actividad aquí, fue muy emocionante ver cómo, cuando llegué a la APFG a primera hora, algunas de las mujeres me abrazaban supercontentas diciéndome cuánto me habían echado de menos. Me encanta :-)

Tanto jueves como viernes no impartí formación, ya que la mayoría de mis alumnas estaban inmersas en los ensayos de una obra de teatro que hoy y mañana representan en Ouaga, donde estos días hay una serie de jornadas y conferencias sobre la demografía en África Occidental. La obra de teatro es para sensibilizar sobre la planificación familiar. Por las mañanas he estado trabajando con la preparación de algunos informes para algunos proyectos de aquí, y por las tardes he asistido a los ensayos (sábado incluido). Una caña. Son una caña actuando. Lo amenizan con humor y son fantásticas actrices. Es la primera vez que veo que hacen ensayos en francés (habitualmente lo hacen en lenguas locales) y me partía de risa con la representación. Son fantásticas. Si la conexión me lo permite subiré algún vídeo que he grabado de los ensayos a youtube. El caso es que ayer se fueron 7 de ellas junto con Ini a Ouaga, y no vuelven hasta el miércoles. ¡Ya las echo de menos!

La vida fluye lentamente y a la vez a la carrera. Han pasado más de dos meses desde que llegué, y aún me queda un largo camino aquí, y no tengo prisa. En ese tiempo ha habido de todo, sin excepción, sonrisas y lágrimas. Me parece que fue hace un siglo cuando aterricé, mi primer día en Ouaga, que me deparaba algunas sorpresas; me parece que hace una eternidad que vinieron Fernanda y Amparo, y otra eternidad que se marcharon. Me parece en realidad que fue ayer cuando aterricé en Ouaga y ayer cuando vinieron Fernanda y Amparo, y que fue ayer cuando se marcharon. Qué contradictorio ¿no? ¡¡Me han pasado tantas cosas en tanto y tan poco tiempo!!

Mi vida aquí…

El viernes por la noche salí a bailar un rato con mi buen amigo Bouba, al que conozco desde 2008, y después estuvimos hablando largo y tendido sobre lo divino y lo humano. Agradable soirée.

El sábado por la mañana estuve trabajando un rato en la terracita del hotel, tan ricamente, y por la tarde estuve de nuevo en los ensayos de teatro de la APFG. Cuando acabaron, nos fuimos unos/as cuantos/as a tomar unas cervezas a un maquis y de nuevo hubo bailoteo y una agradable soirée. Conocí a una par de amigos nuevos con los que el quedé para el domingo para irnos “de excursión”.

Ayer domingo me levanté temprano y desayuné tan ricamente en el hotel, en la terraza. Mis amigos habían dicho que vendrían a buscarme, pero aquí lo del tiempo ya sabéis que es relativo, así que no les esperaba a ninguna hora en concreto.

Tras el desayuno entablé conversación con el bueno de Da, uno de los empleados del hotel, y estuvimos casi 3 horas dándole a la sin hueso, tranquilamente, dejando pasar el tiempo, sin prisa, sin más… Esto es una de las cosas que más me mola de aquí, ya lo he dicho otras veces, el fluir del tiempo.

En un momento dado apareció uno de mis amigos (Anatole), que vino a recogerme con su burra, y nos fuimos a buscar al otro (no he conseguido pronunciar bien su nombre, así que le llamo “Tomate”, que es lo más parecido que he conseguido pronunciar). Supuestamente íbamos a ir a un mercado de un pueblo a 25 km. de Gaoua. Nos encontramos los tres en el mismo maquis de la noche anterior, pero la moto de Tomate estaba estropeada, y mientras, buscaban otra, vía teléfono entre sus amigos, cerveza va, cerveza viene. Un par de horas más tarde (calculo, no hay prisa) conseguimos otra moto (mi burra estaba sin aceite desde el sábado, y no conseguí encontrar en las dos únicas gasolineras que hay aquí, así que no podía cogerla).

Nos ponemos en ruta!! Ufff… una gozada viajar en moto durante 25 km, sin casco, sin nada, de paquete, a una velocidad moderada y saludando a todos los críos que al grito de “la blanche!!! la blanche!!!” levantan la mano cada vez que atraviesas un pueblo. Disfruté mucho del viaje :-)

Vimos el mercado, comimos algo en un maquis, más cerveza y horas de hablar y hablar, con gente que llega, se sienta con nosotros, se va, otros, y así pasa la vida plácidamente.

Aquí me siento muy querida. En el hotel soy “la niña mimada”. Especialmente dos de los empleados, Sié y Da, me tratan como una reina, me río mucho con ellos, tenemos mucha complicidad. Si un día no como o no ceno en el hotel, se ponen “celosos”, están pendientes de que no me falta de nada. Una caña. Más majos que las pesetas. Ayer Da me decía: “es que tú eres muy simpática, porque siempre te ríes y hablas con todo el mundo, los conozcas o no, no eres nada complicada, todo te parece bien y no todo el mundo hace eso," y claro, yo encantada  de que me regalen los oídos :-) Ambos ayer me decían que tengo que quedarme más tiempo, que me van a echar de menos! Ay… Y yo a ellos, y yo… Cada vez que me voy a Ouaga me preguntan si voy a tardar mucho en volver, que el hotel sin mí no es lo mismo, que se han acostumbrado a ver a “su blanca” por allí pululando todos los días, entrando y saliendo. Si tengo alguna pega, por chorra que sea, ya ando buscándoles por los rincones para que me ayuden. Por ejemplo, esta mañana mi burra no quería arrancar, merd!! Me he ido rápidamente a buscar a Sié: “Sié, s’il te plait, la moto ne veux pas demarrer!!! Aide-moi!!!”. Él se ríe y rápidamente viene en mi ayuda J. Con todo, son mis guardaespaldas en Gaoua (porque en Ouaga tengo otros ;-)), me dan consejos, me guían, me toman el pelo (si, también :-))…

Luego está de nuevo el lado oscuro, nunca mejor dicho. Por supuesto no hay alumbrado público en toda la ciudad, y como dije, mucha de la vida transcurre a lo largo de la carretera principal. A partir de las 18:00 es de noche. La gente camina al borde de la carretera, sin una luz ni media, las bicis circulan igualmente sin una luz ni media, y muchas motos tampoco tienen ningún tipo de luz. Esto hace que los accidentes sean frecuentes. El sábado hubo uno frente a la puerta del hotel con el resultado de un muerto (una moto sin luces se llevó por delante a un peatón sin luces). Según me dicen, hay muertos todas las semanas y  heridos casi todos los días por estas mismas razones. Yo misma, circulando por la noche (yo sí tengo luz en la burra) ando con 200.000 ojos porque de repente ves algo que se mueve delante de ti, que aparece de pronto en tu haz  de luz, y tienes que esquivarlo, puede ser un adulto a pie, un niño, cualquier tipo de animal, una bici, otra moto que no lleva luces (y os aseguro que los negros por la noche, y sin luz, no se ven ¡¡ni de coña!).

No sé si ya he dicho que se me estropeó la cámara de fotos y “negocié” la compra de otra aquí en Gaoua. Aquí no hay donde comprar una cámara en una tienda, así que Da, de nuevo, me echó una mano para comprar la de un amigo suyo que necesitaba pasta ¡y estoy encantada con ella!

También llevo ya varios móviles estropeados y estoy “acojoná” de que se me muera el portátil. El polvo hace estragos con la electrónica.

Y el cajero, el único cajero automático que hay en Gaoua lleva ¡¡una semana estropeado!! También es el pan nuestro de cada día. Hay muchas veces que no va por diversos motivos: no hay red, no hay corriente, no hay… Pero esta vez parece que la avería es seria y nadie sabe decirte cuántos días tardará en funcionar de nuevo. CCA!

Y la poste…. El otro día fui para enviar unas cosas a España y ¡oh, sorpresa! No quedan sellos. Ante mi pregunta de cuándo tendrán, si mañana o pasado, me dicen que mejor vuelva en unos 10 días que igual ya tienen. Aya!!! (expresión burkinabe). CCA!

Y las dos gasolineras… Vas a poner gasolina y te dicen: “no, no queda”. Aya!!! CCA! Y te buscas la vida comprando algo de gasolina en las “puestos callejeros”, donde en botellas de plástico te venden un líquido en el que tienes que confiar si quieres continuar. Aya!!! CCA!

Aquí la impaciencia no funciona, y todos me conocéis, que ese don no se me dio cuando nací, pero aquí aprendes a la carrera que no hay otra, que de nada sirve desesperarse o cabrearse. CCA!! Y ésta es su forma de vida y ésta es mi forma de vida, aquí y ahora… L’Afrique, mon Afrique…


(Una calle cualquiera de Ouaga, cuando salíamos con el coche la semana pasada
para ir a Yako a llevar el material médico.).

 Continuará…