viernes, 28 de enero de 2011

ALINIHA

Hola, hola!!!

Aquí sigo, con mis cosas y perfectamente integrada.

Hoy quiero hablar de ”Aliniha”.

ALINIHA es el nombre de una asociación a tres países: Senegal, Mali y Burkina Faso. La APFG (Asociación con la que trabajo) es quien lleva la parte correspondiente de Burkina. Como sabéis, la APFG es una asociación de mujeres y para mujeres, cuyo objetivo principal es el desarrollo educativo, cultural, económico y social de la mujer. Senegal se hace cargo del área de medioambiente, y Mali del microcrédito. Los tres países colaboran juntos para darse soporte mutuo en su área de especialización. Se reúnen cada tres meses en uno de los 3 países, y yo he tenido la suerte de coincidir en fechas en que se han reunido aquí, en Gaoua, estos días de atrás, desde el miércoles 19 hasta el lunes 24. Han venido las comisiones de Senegal y Mali y han sido días de mucho trabajo.

Cada día se reunían por áreas de trabajo miembros de los 3 países. Yo estaba invitada a asistir a la comisión que quisiera, mañana y/o tarde. Han sido días muy intensos y, sobre todo, muy interesantes. De la mañana a la puesta de sol, con descanso para comer. Conocer a tanta gente diversa ha sido muy enriquecedor, compartir experiencias, tertulias, sobremesas, todo…  El buen rollo se respiraba por todas partes, el afán de trabajo y de superación.

También asistían a las reuniones tres miembros de una Fundación belga, que financia parte del proyecto y que, asimismo, asesora en metodología de trabajo.

El domingo por la tarde fue la reunión final de todos los miembros para hablar de las conclusiones de cada comisión y para marcar los pasos para los siguientes tres meses, hasta abril, momento que se reunirán todos de nuevo, esta vez en Dakar (Senegal).

Han sido jornadas muy largas de trabajo, pero estoy muy contenta de haber podido asistir y conocerlo desde dentro. Ini Damien (la Presidenta de la APFG) me había hablado mucho de Aliniha desde que la conozco, en 2008, pero poder asistir a sus reuniones ha sido un privilegio.

Por supuesto también hubo ocasión para el ocio, y tanto el sábado como el domingo por la tarde/noche hubo bailoteo, risas y diversión compartida, y una vez más quedó claro que los/as africanos/as son los reyes del ritmo. ¡Qué caña! Pero ojo, que yo no me quedé atrás y varios miembros de Aliniha me preguntaron si había aprendido a bailar en Senegal. ¡Ja! No he pisado Senegal en mi vida (por el momento ;-)) Pero si hay que seguir el ritmo ¡se sigue!

Total, que el lunes partió toda la comitiva y volvimos al día a día.

Yo me he tenido que venir a Ouaga de nuevo por unos días ya que Justin me llamó desde aquí para decirme que ayer íbamos a Yako a llevar todo el material médico que trajimos entre Amparo, Fernanda y yo, que aún estaba pendiente de entrega; las “autoridades” querían que la blanca fuera al acto, así que ayer fui con él hasta el Hospital de Yako (a unos 110 km. de Ouaga) donde hicimos entrega de todo, incluido lo correspondiente al dispensario de Arbollé y de Ouissiga. Aprovechamos para visitar una vez más el hospital, y tomar muchas fotos de todo.

El hospital de Yako fue construido por los franceses en la etapa de la colonización, y está que se cae. Apenas hay tres médicos para todo el hospital (es capital de comarca) y el estado de las instalaciones es lamentable. Tiene estropeado mucho del material necesario para ejercer la medicina en condiciones (por ejemplo, el aparato para centrifugar la sangre antes de una transfusión, o los apartaos de radiología). Quedaron muy agradecidos con la entrega de todo el material y me he traído una lista de necesidades básicas para el hospital con la esperanza de que podamos conseguirlo y llevarlo. Son pocas cosas, pero muy caras. Cuando vuelva a España veré la manera de intentar buscar ayuda para ello. Ya veremos.

Aprovecho también que estoy en Ouaga para renovar mi visado. Lo hice para 90 días y los voy a superar, así que no me queda otra que renovarlo. He ido ya dos días a intentarlo, y de momento sin éxito por causas diversas. CCA! (c’est ça l’Afrique!!). Quería volver el domingo a Gaoua, pero me toca esperar al miércoles por culpa de esto. C’est comme ça!

En otro orden de cosas, y cambiando de tema, ¡hay que ver qué corto es el “invierno” aquí! Desde finales de diciembre y durante un par de semanas de enero hemos tenido días “frescos”. Esto quiere decir que las noches eran frías (bajando hasta los 12 grados) y los días eran semi-calurosos. Nada que ver con los calores de las semanas previas de 40 grados. Digamos que se estaba bien en manga corta durante el día, con bastante calorcito, pero no pasábamos de los 28 ó 29 grados en las horas centrales del día. Vamos, calor “moderado” para lo que es esto. Pero un día, así, de pronto, digo: “uy, parece que hoy vuelve a hacer calor”, y efectivamente, se acabó el frío, así de una día para otro. Impresionante. Los días  vuelven a ser de más de 40 grados, con un calor asfixiante, y las noches son calurosas. Hay días en que a las 9 de la noche superamos los 30 grados. Yo no doy crédito a estos giros tan bruscos, pero por lo que comentan, es normal, aunque más acusado desde hace unos años (aquí también llega el cambio climático). En cualquier caso, lo peor no lo voy a ver. En abril (mes más caluroso del año aquí) alcanzan algunos días los 55 grados. Ufff… Me considero incapaz de soportarlo. No me explico cómo sobreviven a esas temperaturas.

Y los mosquitos, ¡arghhhh….!!! Si no he cogido la malaria en estos días es que estoy inmunizada. No sé por qué, llevamos varios días con una cantidad brutal de mosquitos. En tres días se me han merendado completamente. El otro día cambié de hostal porque estuve en uno que no conocía (más barato que el habitual –aquí dormir no es nada barato-), salvo de oídas, sin mosquitera y pasé una noche que no se la deseo a nadie. Por la mañana cogí el montante y me vine a otro, también baratito y muy muy modesto, con toilettes comunes, pero ¡¡con mosquitera en la cama!!!

También estoy contenta porque mi francés ha mejorado ostensiblemente. En las reuniones de Aliniha me enteraba prácticamente de todo, entiendo cada vez más y no tengo ningún tipo de problema para hablar con nadie con soltura (aunque a veces me bloqueo con alguna frase :P). Aunque he de decir que me sigue pasando que, estando por ejemplo con amigos, de repente se me escapa una parrafada completa en castellano, y cuando ponen cara de haba es cuando me doy cuenta, y me da la risa.

En fin amigos/as, puedo deciros que sigo perfectamente de salud, que aquí (tanto en Ouaga como en Gaoua) la gente me cuida mucho y están pendientes de mí, y en ningún momento me encuentro sola. Tengo muchos/as y buenos/as amigos/as, y como dije hace un par de posts… Pasa la vida…

¡!!Os quiero!!!

À la prochaine,
Llanos.

lunes, 17 de enero de 2011

De sentimientos...


Hola de nuevo a todos/as mis sufridos/as lectores/as. Hace tiempo que no escribo, pero tengo mucho que contar o expresar…

La última vez que escribí os hablé de mi día a día aquí, de cómo pasa la vida. A veces tengo la sensación de haber estado aquí siempre, que llevo toda una vida aquí. A veces pienso que es aquí donde me gustaría terminarla.

Aquí yo soy, sin ningún lugar a dudas, una privilegiada. Tengo dinero para comer cada día, para dormir a cubierto, para comprarme telas y hacerme bonitos vestidos, para pagar el hospital, el médico y los productos farmacéuticos cuando lo necesito, sabiendo que si hay un problema puedo coger tranquilamente el avión y volver a mi país dejando atrás las dificultades de este país. Yo puedo hacerlo. Ellos/as no. Y no es que quieran, por lo menos la mayoría (sólo me he topado con un par de personas que sueñan con emigrar a Europa), pero sus vidas aquí no son ni mucho menos fáciles.

Aquí he aprendido que se puede vivir sin lavadora (llevo mes y medio haciéndome la colada a mano), que no siempre hay un baño cuando lo necesitas (te buscas la vida como puedes o sin poder), que las letrinas comunitarias –con lo que eso supone en un país sin medios- son el día a día de mucha gente, y a veces yo también he tenido que usarlas, que el agua caliente, por supuesto, es un lujo que no puedes soñar ni de lejos, que el acceso al agua potable es un privilegio de las ciudades (hablo de agua potable para ellos, porque a los/as blanquitos/as de cara no nos queda otra que comprar agua embotellada para beber si no queremos desfallecer de la diarrea; su agua potable no es potable para nosotros/as); en las zonas rurales frecuentemente hay que hacer muchos kilómetros a pie hasta el pozo más cercano con agua apta para el consumo, cargando con ella en la cabeza, o cargando centenas de litros (lo que supone kilos) en bicicletas, a veces conducidas por niños que no pasan de los 8 ó 9 años.

Como ya he comentado en alguna ocasión, Burkina Faso se encuentra entre los 5 países más pobres del planeta. En las zonas rurales, escolarizar a un niño durante nueve meses cuesta unos 3000 CFAs (unos 5 euros al cambio), y hay muchísimas familias que no pueden enviar a sus hijos/as a la escuela. Con esos 3000 CFAs tiene que comer, vestir, etc. Una consulta médica cuesta otros 3000 CFAs, con lo que no todo el mundo puede ir al médico o al hospital cuando lo necesitan.

La única ayuda estatal que hay para acceder a la escolarización son 1000 CFAs al año si se escolariza a una niña. Dado que no es fácil enviar a todos/as los/as hijos/as al colegio (y hay que tener en cuenta que el número medio de hijos/as es de 6,5), las familias que pueden enviar a alguien envían a los niños, quedando las niñas sin alfabetizar, de ahí la ayuda estatal en caso de escolarización de una niña, para favorecer que este colectivo no siga discriminado.

La malaria (o paludismo) la sufren todos los habitantes del país a una media de una vez al año. Afortunadamente los medicamentos necesarios (tres pastillas en tres días) no son “muy caros”. “Sólo” cuestan 500 CFAs. La gente de las ciudades puede pagarlos sin problemas, pero en el campo es más complicado. De todos modos, casi nadie va al médico por una malaria. Todo el mundo reconoce los síntomas y  compran la medicación para tomarlos. También así se ahorran los 3000 CFAs de la consulta más los 2000 CFAs de la prueba sanguínea que la diagnostica, una auténtica fortuna.

El título de este post dice “De sentimientos”, porque es lo que te remueve África en el día a día, en lo cotidiano, en lo que para nosotros/as puede radicar lo “exótico”. Como ya he dicho muchas veces, es muy difícil explicar cómo es África sin verlo. Podemos mostrar fotos de las realidades más duras, pero precisamente son esas fotos las que nunca hacemos, por respeto, porque no aspiramos a un Premio Pulitzer y porque fotografiar la miseria es como restar dignidad a las personas que la sufren; no sé si me explico.

Como dije en el anterior post, hace dos fines de semana Fernanda, Amparo y yo nos fuimos a Bobo-Diulaso. Salimos temprano el sábado por la mañana para volver el domingo. Es un viaje pesado, de tres horas, en autobús. Los autobuses de aquí son como los nuestros de los años 60 ó 70 (de hecho “son” los nuestros de los años 60 ó 70). Llegamos sin novedad y pasamos un buen fin de semana. Bobo es al segunda ciudad grande de Burkina. Es la capital financiera. Es muy diferente a Ouaga. Es una ciudad más bonita, con más árboles por las calles y probablemente con más calles asfaltadas, aunque el polvo rojo del ambiente sigue también presente en todas partes. A veces se tiene la sensación de que falta el aire. Vimos la gran mezquita, el “vieux quartier” (muy interesante, dionde esa tarde se celebraba un bautizo y centenares de mujjeres vestidas con sus mejores galas, asistían a un baile en la calle, al que nos sumamos), el mercado, etc. El auberge era un hostalito muy modesto, pero cómodo.

El mercado es muy bonito, pero como todo comercio en Burkina, es curioso en una cosa común a todos ellos: todo el mundo vende, pero es muy raro ver a nadie que compre. Claro, no hay dinero para comprar, pero a nosotras nos surgen las preguntas ¿cómo sobreviven estos negocios? ¿y sus propietarios? Hay tiendas de telas alucinantes de colorido. Claro, todo el mundo te quiere vender y que veas su “parada”, con la esperanza de que las blancas compren algo y dejen algún dinero. En concreto una de nosotras compró unos zapatos. El regateo es la forma de no pagar un precio abusivo por un producto. Ellos piden la luna en su precio y sólo se debe regatear si hay una intención clara de comprar. Por ejemplo yo regateé por una de mis amigas el precio de los zapatos. Comenzaron pidiendo 15.000 CFAs (se trataba de unos zapatos con las letras de D&G de plástico completamente). Ellos te dicen que son de marca, pero es evidente que no lo son. Yo parto ofreciendo 1000 CFAs. Al final pagamos 3.500. Es sólo un ejemplo. No se trata de que quieran robar, pero necesitan sobrevivir y, como he dicho, no hay compradores burkinabes (o muy pocos), así que tratan de sacar el máximo cuando ven un turista. Es normal. Su vida es dura y no deben de perder una venta. A poco que ganen, van a vender. Si tras regatear no te lo venden, es que efectivamente no ganan nada con lo que tú les ofreces. En concreto, el vendedor de zapatos, tras decirnos que no podían vender por los 3500 que ofrecíamos y ver que nos marchábamos, nos dejó alejarnos, y al ver que no volvíamos para incrementar el precio y pagar, nos buscó y nos los dio por el precio que ofrecíamos. Así funcionan aquí las cosas.

No sé si he hablado ya en algún post de “los niños del bote”. Por todas partes, en todas las ciudades hay montones de niños con una lata metálica,  a la que se une un cordel en dos puntos de la misma, y la cuelgan como si fuera un bolso. Es para pedir. Los hay a cientos por todas partes. Todos piden, especialmente a los blancos (es normal). A algunos les hemos dado algunas monedas, pero es difícil darles a todos; también es difícil cortarse y no darles una moneda de 500 CFAs, por ejemplo. Me resulta difícil explicarlo. Las veces que hemos dado una moneda ha sido de 50 ó 100 CFAs. Dar más a nosotras no nos supone nada, pero a  veces creo que es un error, que no debemos ir de “sobraos/as”, que no podemos hacerles creer que los/as blancos/as todo lo podemos, que no podemos salvar el mundo.

Otra cosa tremendamente dura que hemos vivido en más de una ocasión es estar comiendo en cualquier maquis (un maquis es una especie de “bar”, o  medio kiosco en mitad de la calle, con cuatro tableros donde cocinan lo que tengan en ese momento y ahí te lo comes) y al finalizar, mientras durante toda la comida has estado siendo observada por los críos de la lata, ellos se acercan y te preguntan si se pueden quedar con los huesos que nosotras hemos dejado. Decirles que sí, y lanzarse sobre ellos a devorarlos. A veces te invade un sentimiento de “culpabilidad” porque tú estás ahí tranquilamente comiendo pollo y bebiéndote una cerveza, mientras unos niños están esperando para comerse tus sobras. Es muy duro, pero se ve a diario. Tienes que hacer de tripas corazón para que eso no te afecte más de lo necesario.

Por ejemplo, cuando estaba yo sola en Gaoua, algunas tardes iba a un maquis a tomarme una cerveza tranquilamente. Dejé de ir porque mientras tomaba mi cerveza, una mujer con su crío, una tarde se me acercó a pedirme algo porque no había comido desde hacía dos días. Algo le di, y al día siguiente sucedió lo mismo, y al otro, la misma señora. No es que me molestara, no es eso, es que te crea una impotencia y un sentimiento de culpa del que luego es difícil desprenderse. Yo no puedo “salvarla”, pero me resultaba  como “insultante” hacia ella ir allí todos los días a tomarme una cerveza en sus narices, sabiendo que ella probablemente no había comido (ella, o su bebé), y que con lo que cuesta una cerveza tiene dos platos de arroz.

Otra imagen es la de los incapacitados, de los que ya he hablado en alguna ocasión. Algunos, los más afortunados, van en silla de ruedas, pero muchísimos de ellos, que no pueden andar, se arrastran (literalmente) por el suelo, con los codos, empujando una lata con al esperanza de que alguien les eche una moneda.

Y luego están los llamados “locos”. Gente desarrapada a la que se le ha ido la cabeza por una razón u otra. Deambulan solos en las calles, hablan solos, mujeres u hombres, desnudos/as unas veces, con harapos, otras. Alguna vez he preguntado quién se hace cargo de ellos/as. La respuesta es “nadie”. Sus familias no les pueden atender y acaban en la calle. Me dicen que mejor no acercarse porque alguno puede ser peligroso. Peligrosos o no, son la viva imagen del desamparo.

Otra de las cosas que me producen extraños sentimientos son las pocas mujeres que he visto con burka. Burkina no es un país musulmán, pero también los hay. Afortunadamente la mayoría de ellos son superrespetuosos con todo, pero visto lo visto parece que también los hay radicales. En Gaoua hay dos, que yo sepa. Cuando una vez vi a una de ellas, me impactó muchísimos. Un burka negro, de pies a cabeza, ojos tras la rejilla e incluso calcetines con las chanclas. Ni un solo milímetro de su cuerpo a la vista. Otro día vi a otra, pero claro, no puedo saber si es la misma u otra, hasta que ayer las vi juntas y supe que eran dos distintas. En uno de mis viajes de Ouaga a Gaoua en autobús, en una ocasión llevé a una sentada al lado bastantes kilómetros; una mujer alegre y simpática que se reía de todo. Yo me preguntaba si es compatible una cosa con la otra.

Y los viajes en autobús... Dependiendo del día en el que viajes has de estar con más o menos antelación en la estación para coger el autobús. Si es un domingo por la tarde, prepárate para luchar con uñas y dientes por un asiento (aunque ya hayas comprado tu billete el día de antes). En una ocasión, en una parad intermedia del camino subieron unas señoras con sendos críos atados a la espalda y otros de la mano. No había dónde sentarse, así que ofrecí mi asiento a una de ellas para que por lo menos pudiera sentarse con su bebé. Unos asientos más allá en la fila de tres asientos viajaba una madre con su bebé en uno de los asientos, al lado su hija, de unos 7 años, y a la derecha un señor gordo, gordo. Me ofrecieron el sitio de la niña y ya viajé con ella en brazos el resto del viaje (varias horas), con el señor gordo invadiendo nuestro asiento, y aún así me quedé frita algún rato que otro. Como diría un buen amigo burkinabe, CCA! (C’est ça l’Afrique!).

Luego también escuchamos las noticias que llegan del país vecino, de Costa de Marfil, donde ya hay una guerra “encubierta”, con revueltas y asesinatos todos los días. Miles de desplazados a Liberia… Gaoua está a apenas unos 50 km. de la frontera con Costa de Marfil, pero de momento aquí no llegan los refugiados. No sabemos qué pasará, pero resulta tremendamente triste escuchar las noticias que nos llegan.

Todos estas historias te dejan más o menos “touché”, pero claro, como en toda historia, cuanta mayor es la cercanía, más te afecta.

Voy a contar una historia. Es la historia de Yeri.

Por razones relacionadas con uno de los proyectos, nos interesaba contactar con una mujer de la asociación, que vive a unos 40 km. de Gaoua, en Loropeni. Una de las mañanas que yo me quedé currando, Fernanda y Amparo fueron a ver si la encontraban, y la encontraron. El motivo de la búsqueda resultó infructuoso por razones que no vienen al caso. Pero la encontraron, su nombre es Butiana. Tenía con ella a un bebé, una niña de un mes llamada Yeri, cuya madre, hermana de Butiana, murió 10 días después del parto (de eso hacía unas tres semanas). Yo no vi a la niña, pero se hicieron fotos con ella: era la imagen de la desnutrición más absoluta. Volvieron impactadas y con la certeza de que esa niña no iba a lograr sobrevivir porque su familia no tiene medios para llevarla al hospital y ser atendida ante su desnutrición . Muy triste. En  nuestro viaje a Bobo, una de mis dos amigas (no digo su nombre porque no tengo su permiso) decidió que iba a ayudarla. Cuando volvimos el domingo por la noche estaba decidido. El lunes por la mañana vivimos a la Asociación buscamos a Ini (la Presidenta) para ver cómo contactar con Butiana y hacer que trajera a la niña al hospital de Gaoua. Pensamos en ir a buscarla a Loropeni, pero Ini tenía su teléfono. La llamó y resultó que ya la había traído al hospital, a Gaoua. Con el único dinero que tenían para muchos días, Butiana había traído a Yeri al hospital la noche anterior. Fuimos a verlas rápidamente y le explicamos lo que mi amiga había decidido: no escatimar en gastos, ella se hacía cargo de la hospitalización, los medicamentos, todo. No olvidéis que TODO se paga. Un día de hospital cuesta unos 8000 CFAs (la cama), si necesitan unos guantes estériles, hay que comprarlos, si necesitan una jeringuilla, hay que comprarla, la comida hay que pagarla, las radiografías, los análisis, el suero, TODO. Butiana nos mostró los medicamentos que la niña necesitaba y fuimos a buscarlos. A la niña, a Yeri, le habían puesto de todo, suero, alimentación, etc. Y nos dio mucha alegría ver que su carita ya no era la misma, era evidente que en unas pocas horas había ganado algo de peso. Tras ello fuimos a comprar algo de comer para Butiana y su hermana, ambas permanecían con la niña y no tenían nada para comer ni con qué comprarlo.

Cuando hablo del hospital, no os podéis hacer una idea de lo que se trata. Como decía más arriba, no aspiramos a un Pulitzer y no nos pareció oportuno lo más mínimo hacer fotografías, aunque somos conscientes de que es la única manera de mostrar lo que es un hospital aquí. No voy a describirlo porque no tiene mucho sentido, pero sólo asomarte a una habitación crea una desazón difícil de explicar. La suciedad, la falta de medios, lo más precario, lo más triste. Y estamos hablando de hospital de Gaoua, todo un "lujo" en sanidad.

El caso es que quedamos en pasar al día siguiente a ver a la niña. Pero al día siguiente (eso fue el martes pasado), Fernanda y yo estuvimos muy malitas, especialmente Fernanda, con vómitos, fiebre alta y diarrea. Tuvimos que ir al hospital a que vieran a Fernanda, a quien le hicieron la prueba de la malaria, resultando negativa afortunadamente, pero claro, ni ella ni yo nos atrevimos a acercarnos a Yeri porque no sabíamos si podríamos tener alguna infección que pudiéramos pasarle, así que sólo Amparo se acercó a verla y ayudó a que le hicieran unas radiografías. La niña estaba aparentemente mejor. Todas estábamos convencidas de que Yeri saldría adelante. ¡No podía ser de otro modo! De nuevo quedamos en verla al día siguiente, pero el martes por la noche, a eso de las 23:30, cuando ya dormíamos, recibimos una llamada de Butiana: “Yeri est décedée”. Nos quedamos mudas. No podíamos ir al hospital de noche a esas horas y le dijimos que a primera hora estaríamos allí. Llegamos al hospital el miércoles a primera hora sin saber muy bien si aún estarían allí (aunque en realidad no tenían medios para volverse a Loropeni) o qué debíamos hacer. Llegamos y nos encontramos a Butiana deshecha en lágrimas, junto a la cama con el cuerpo del bebé envuelto en una manta que el día anterior le habíamos dado para abrigarse, y junto a su otra hermana. Nos abrazamos todas abrumadas por la tristeza. Nos dijo que era preciso enterrar a Yeri allí mismo y volver a Loropeni. Las acompañamos para enterrar al bebé. También vino Ini, a quien llamamos. Lo más triste ya había sucedido, que era la muerte de la pequeña por pura desnutrición, pero coger el cuerpo de la niña, ir a un descampado cercano, cavar un hoyo y enterrar el cuerpo así, sin más, entre la maleza, entre los animales más diversos, tampoco ayudó mucho a los ánimos. Butiana y su hermana no pudieron presenciar el entierro y se alejaron llorando. Nos quedamos las tres allí, con Ini, hasta que el chico terminó de cerrar el hoyo y nos fuimos. Tras ello llevamos a Butiana y a su hermana a Loropeni con nuestro coche prestado, a unos 40 km. Allí nos reunió con su familia para que nos dieran las gracias. No lo necesitábamos, pero fueron momentos entrañables.

Esta es una de las experiencias más duras que he vivido aquí, ver morir de hambre a una niña, y quería contarla.

Es sólo un ejemplo, porque la historia de Yeri es la historia cotidiana de muchos/as niños y niñas que mueren cada día por falta de medios, bien alimentarios, bien sanitarios.

Con todo y con eso, África, como ya he dicho tantas veces, atrapa. Lo que me aporta no puede definirse. La solidaridad no es la que traen/traemos los/as blancos/as, no; la SOLIDARIDAD (con mayúsculas) es la que ejercen ellos/as con ellos/as mismas, que TODO lo comparten lo que tienen y lo que no. Tenemos mucho que aprender de esta gente, y hay un largo camino que recorrer…

Amparo y Fernanda ya se han marchado y yo estoy de nuevo aquí “sola”, y lo entrecomillo porque aquí estoy como en casa, aunque echo mucho de menos a los míos.

¡Ah!! Y que estoy muy bien de salud y de todo :-), que se me olvidaba.

En fin, gracias por leerme. Continuará…


jueves, 6 de enero de 2011

Pasa la vida...



Hola hola a tout le monde!!!

Aquí estoy de nuevo en Gaoua, donde he retomado el trabajo.

Tras las aventuras con elefantes, caimanes y demás “bichos” africanos,  mi vida ha sido más apacible :-)

Volvimos de Nazinga (el parque natural) de cara a la Nochevieja. Una vez más, en esta noche tan señalada, nuestros amigos no nos dejaron tiempo para el aburrimiento o la nostalgia. Siempre pendientes de nosotras.

Llamé a mi familia cuando allí cambiábais de año (aquí entramos en el año una hora más tarde que vosotros/as) y, bueno, se me escapó alguna lagrimita (es ya mucho tiempo lejos de casa y de los míos), pero bueno, entra dentro del guión, así que, tras ello, y con nuestras mejores galas africanas, estuvimos cenando en casa de unos familiares de uno de nuestros amigos, después en otra (sí, cené dos veces ;-)) y el cambio de año nos pilló entre la salsa de cacahuete y el poulet. Besos y abrazos por todas partes y todos nos deseamos santé, longevité, prosperité, paix, amour, etc. Y bueno, luego hicimos lo que casi todo el mundo, me imagino, que fue irnos a bailar hasta la madrugada. Todo Ouaga estaba de fiesta. Lo pasamos muy bien.

Al día siguiente pasaba como en España ¡¡todo cerrado!! No encontrábamos donde comer nada, todos los maquis cerrados, nada en la calle. Oh la la!! Tenemos hambre!! Finalmente acabamos comiendo en casa de la familia de nuestros amigos J. Fantástica gente.

Ya por la noche fuimos a esperar a Amparo al aeropuerto. La recogimos, cenamos, hablamos mucho y a dormir. Al día siguiente Fernanda y yo nos veníamos de nuevo a Gaoua, ya que yo comenzaba de nuevo a trabajar.

Y así fue, el domingo, Fernanda y yo cogíamos el autobús de línea hacia Gaoua, tras pelear con uñas y dientes por un par de plazas en el mismo. Al final conseguimos dos asientos y tras 7 horas de viaje llegábamos de nuevo a Gaoua. Amparo se quedaba dos días más en Ouaga para hacer algunas cosas.

Y ¡oh sorpresa!! El lunes era fiesta en Burkina, así que no trabajé. Como me dieron la moto de nuevo (¡¡mi burra!!), aproveché para enseñarle un poco la ciudad a Fernanda. Estuvimos todo el día “de tranquis” paseando, etc.

El martes comencé el trabajo de nuevo. 12 alumnas para Excel básico. Una caña. Mi garganta, que estaba en proceso de recuperación, ha cascado de nuevo y ahí estoy a ver si no hay que amputar ;-)

Amparo llegó aquí a Gaoua el martes a mediodía y ¡¡oh la lá!! En el hotel me dijeron que, como éramos tres, me dejaban un coche!! Wow!! Me dieron un Vitara de hace unos 20 años calculo. Juas! Una caña, ya sabéis, dirección “insistida”, los frenos, a los que hay que pedirles por favor por favor que frenen, etc., pero de lujo. Así que una nueva experiencia: ¡conductora en África!

Estos dos días, mientras yo estoy en la APFG, Fernanda y Amparo están saliendo con otras mujeres a la “brousse”, bien para ver centros de alfabetización (como yo estuve visitando mis dos primeras semanas aquí) o bien para ver los viveros o los microcréditos, así que tampoco se aburren.

Por las tardes, cuando yo acabo de trabajar nos vamos a tomar una cerveza y ¡¡bailar!! Siempre encontramos un sitio u otro donde echar unos bailes antes de cenar. Luego caemos rendidas por la noche.

El otro día cenamos con Ini, la Presidenta de la APFG y estuvimos hablando largo y tendido de todos los proyectos que tenemos en marcha y de todo lo que se puede hacer ¡que es mucho! ¡Manos a la obra!

Este fin de semana queremos irnos a ver Bobo, segunda ciudad importante de Burkina, que está a unos 120 km. de aquí. En principio allí iba a estar también nuestro buen amigo Justin (del que ya he hablado otras veces, con quien fui a Arbollé, y “nuestro hombre” en Burkina  para el tema de los medicamentos y el material sanitario que traemos), pero hoy hemos sabido que no podrá ir. Él es exportador de chufa y la cosecha la tiene en Bobo. En estos días iba a enviar su contenedor a Europa a través del puerto de Abdiján (capital de Costa de Marfil), pero dada la situación del país vecino, no puede enviarlo. Si estáis al tanto de la situación, tras las elecciones del pasado 28/11 en Costa de Marfil, el país está al borde de la guerra civil, otra vez (la última acabó en 2007), con muertos todos los días, revueltas y una situación alarmante.
Total, que el puerto está cerrado y la situación comercial del país está bloqueada.

Os cuento todo esto porque forma parte también del día a día aquí, en esta parte del mundo.

Fernanda ya está, a falta de una semana para que regrese a España, llorando por las esquinas porque no quiere volver (una más enganchada al continente negro). A Amparo le quedan dos semanas aún. Yo seguiré aquí con el trabajo.

Aquí he aprendido que hay dos días en el calendario que no existen: ayer y mañana.

No me queda mucho más que contar por el momento. Sólo me queda advertiros de una cosa: ¡cuidado con lo que soñáis!! Cualquier día puede hacerse realidad y luego cuesta mucho despertar…

¡Os quiero!

Continuará…

jueves, 30 de diciembre de 2010

Desde Ouaga, con amor

Hola!!!

Aquí estoy de nuevo, dispuesta a escribir nuevas experiencias, que no son pocas :-)

Lo primero que quiero hacer es desearos a todos/as un magnífico año nuevo 2011. Aunque ya os he enviado a todos/as (quienes me leéis aquí, y quien no, quienes estáis cerca y quienes no tanto, blancos y negros, quienes pensáis en mí y quienes no...) mi felicitación vía e-mail, la reitero aquí: que aprendamos todos/as a respetarnos y juntos/as conseguir un lugar más habitable, más "limpio" (en el corazón), más amable, para todos/as. ¿Utopía? ¿Sueño? Es posible, pero en en ese caso, no me despertéis...

Bueno, llevo en Ouaga desde el día 20. Aquí me reciben con los brazos abiertos, mi gente de aquí, que no son pocos (y van creciendo). El mismo 20 (lunes) por la noche, Ini (la Presidenta de la APFG) volvía de Europa. La idea era cenar con ella aquí, pero no fue posible. El frío que teneís por allí (¿queréis unos grados? ¡aquí vamos sobrados/as!) impidió que su vuelo llegara en hora debido a la nieve en los aeropuertos europeos y llegó de madrugada. Pero ¡ja! cuál no sería mi sorpresa cuando a las 8 de la mañana suena el telefonillo de mi habitación y me dicen "Madame Rodríguez, Ini Damien l'attend en reception". Voilà!!! Yo no sabía que ella dormía en el mismo hostal que yo, pero ella sí, así que me llamó para desayunar con ella. ¡Qué alegría verla de nuevo!!! Abrazos, besos y venga a darle a la "sinhueso" una hora. Hablamos de mi trabajo en Gaoua, de  todos los proyectos que tenemos en marcha o a punto de empezar, etc. Después ella se marchó a Gaoua y yo me quedé aquí, a la espera de que el 23 por la noche llegara Fernanda.

Hasta el miércoles 23, estuve paseando por Ouaga, con los amigos, o sola, hablando con unos, con otros. Aquí la vida es así. Todo el mundo está en la calle, y siendo tan blanquita de cara todo el mundo te da conversación. Mis amigos de aquí son unas joyas, pendientes de mí, que no me sienta sola. Ja! Imposibloe sentirse sola. Unos soles :-)

Llegado el 23, Fernanda debía de llegar a las 3 de la mañana (de 23 a 24), y mis amigos me dicen que vamos en comando al aeropuerto ¡guay!, así que se vinieron 4 de ellos conmigo, haciéndome compañía toda la noche, y a las 3, todos como un reloj al aeropuerto. Estamos en invierno también aquí, y aunque los días son muy calurosos, las noches son frías, y esa noche hacía una rasca de miedo, y el avión venía con retraso, pero todos allí, conmigo, esperando, hablamos, nos reíamos... Fernanda llegó a las 6 de la mañana. Wow!! Maletas, etc., llegamos al hostal sobre las 7, amigos incluidos, y entre unas cosas y otras nos acostábamos cerca de las 8. A las 12 venía Justin (nuestro "distribuidor" del materail médico aquí en Burkina) para recoger todo el material  que traía Fernanda, que era una barbaridad.

Total, que entre unas cosas y otras, llega la tarde y ¡¡hay que vestirse para la Nochebuena!!! Pues eso, sin apenas dormir, nos arreglamos y nuestros amigos nos llevan a cernar a casa de un familiar de uno de ellos. Super amables, cenamos, bailamos sin parar y luego nos fuimos de fiesta. Todo Ouaga está de fiesta. Aquí la Navidad se festeja igual que en España: villancicos, Belenes, gente en la calle, la familia, etc. Nos acostábamos muy tarde, pero lo pasamos MUY bien, salvando las ausencias de estas fechas, claro.

El resto de días los hemos pasado acompañadas. Fernanda se ha adaptado a la vida de aquí con una facilidad de pasmo. Yo, he de reconoer que me he relajado con algunas medidas "de seguridad", y Fernanda me dice que "no me reconoce". No hay que bajar la guardia!!! Con esto me refiero a que no me pongo el Relec casi ningún día (y hay mosquitos por un tubo), que me dejo el pasaporte siempre en el hostal (no pasa  nada, pero no debería ir indocumentada por el mundo, y estos días hay un policía en cada esquina con motivo de las fiestas, pero ¡se me olvida!), que como cosas que sé que no debo comer, y cosas por el estilo (lo de ir tres en la moto cuando no hay motos para todos ni mentarlo :P).

Total, que estamos "haciendo tiempo" para esperar a Amparo, que llega el día 1 y los amigos se ocupan de que no nos aburramos.

El domingo nos llevaron a ver los caimanes. Qué caña! Impresionante. Sentándonos encima haciendo fotos, mientras el "guía" le sujetaba el hocico con un palo. Una risa. Os cuento. Para visitasr los caimanes hay una tarifa de 1000 CFAs por persona. Hay un cartel con las tarifas escritas y pone eso, y debajo pone; "un pollo, 1000 CFAs". ¿Mande? Fernanda y yo nos miramos y nos preguntamos qué será eso, pero no se lo preguntamos a nadie. Tal y como funcionan aquí las cosas, Fernanda y yo pensamos que seguramente se tratará de que, al finalizar la visita, es la comida. Entonces, el guía nos preguntó si vamos a querer un pollo, y le decimos que sí, ya que igual luego tenemos hambre. Total, que pagamos y nos vamos a ver los caimanes, y el guía llevaba un pollo vivo en la mano. Fernanda y yo comentamos la jugada y pensamos, ya está, se trata de que al final nos lo cocinan. Claro, será eso. Y seguimos la visita. Tras ver al caimán sobre le cual nos sentamos, nos vamos al lago. Impresionante. Como en los dibujos animados. Atardecía y en el lago se veían unos ojitos que asomaban por encima del agua. Parecía que nos estaban esperando, ¡¡venga a venir cocodrilos y salir del agua!!! Qué caña, en cuanto te descuidabas tenías uno al lado que te miraba receloso, o a lo mejor es que la recelosa era yo, ¡je! pero vamos, que había que estar al loro. Pero ¡tate! que ahora viene lo mejor. Yo me lo perdí porque estaba pendiente del resto de cocodrilos, para que no se tomaran demasiadas confianzas, pero está filmado por un amigo. De repente, oigo un griterío de pollo a mi lado, me da un susto de muerte, pego un salto hacia atrás, me giro y ¡oh, mon dieu!! Todas las plumas del pollo saliendo de la boca del cocodrilo. Joder!!! Fernanda y yo nos descojonamos. ¡Ahora entendíamos lo del pollo!! ¡¡Era para el cocodrilo!!! Si luego puedo, pondré aquí el vídeo, pero uyuyuy.... Impresionante. ¡¡Adrenalina!!

Total, que fue toda una experiencia la relación con los cocodrilos,  nosotros rodeados por todas partes. Volvimos a Ouaga ya de noche y cubiertos de polvo de arriba a abajo (íbamos en motos por caminos de tierra). Lo pasamos bien. No he contado que la excursión la comenzamos 6 personas con 4 motos, que por el camino se estropearon dos motos; en la primera avería, pas de problèmes, porque aún teníamos 3 motos para 6, pero en la segunda avería, dos de nuestros amigos se tuvieron que quedar por el camino. Estando aún cerca de los cocodrilos, aparecen los dos de nuevo cargando en las manos un montón de piezas de la moto. Hay que verlo para creerlo. Venían con la moto a medio montar, juas. Fernanda me miraba descojonada y yo le decía "C'est ça l'Afrique!". Una risa.

Y llega el lunes. Fernanda y yo habíamos contratado una "excursión" al sur, a ver Tiebele, Po, y un parque natural con animalitos. Se vino un amigo con nosotras (Hamed) y nos lo hemos pasado en grande. El chófer era genial, y los 4 nos henmos reído mucho estos tres días. Hemos visto in situ cómo fabrican la "poiterie" (artesanía en barro). Ríete tú de los tornos. ¿Para qué si hay manos ágiles que hacen girar la pieza con una habilidadd de pasmo? Hemos tocado el djembé y bailado, hemos empujado varias veces el coche (un 4x4) porque no arrancaba, y hemos hecho de todo, pero lo mejor ha sido sin duda la visita a Nazinga, el parque natural. Mare de deu!!! 

Entramos con el 4x4, y a partir de determinado momento, el chófer nos dice que podemos subir arriba, al techo, para ver mejor a los animales. Nos dice que a lo meejor hay suerte y vemos elefantes de cerca ¡Ja! Y tan de cerca!!! Un guía del parque se sube al coche y nosotros tres (Hamed, Fernanda y yo) nos subimos arriba cámaras en mano. Empezamos a ver elefantes de lejos. Mogollón. A decenas. Estábamos los tres impresionados. Espectacular. Nos hinchamos a hacer fotos. Están a una distancia que nos permite verlos perfectamente. Vamos despacio, para poder tomar fotos, y a la vuelta de una curva, ¡¡wow!!! Una manada de unos 15 ó 20 elefantes, ahí mismo, a apenas unos metros, con las crías. Empezamos a hacer fotos como locos. Yo empezaba a estar un poco "acojonada", para qué negarlo. Impresionan mogollón tan cerca. Pero ¡tate!, que nos ven y empiezan a cabrearse (entendible sabiendo que van con las crías) y empiezan a amenzarnos gruñéndonos y levantando la trompa furiosos, ¡glups! Ay... Yo empiezo a dar golpecitos en el techo para decirle chófer "vámonos a la voz de ya!!!" El chófer no me escucha y el guía del parque parece no estar preocupado. Hamed está filmando y en el vídeo se me escucha todo el rato dar los golpeckitos en el techo "On y va! On y va!". Ni caso. Ay... De repente, los elefantes se cabrean más y empiezan a correr hacia el coche. "Cagá". Ahí ya no hay nada filmado (como para filmar estaba el asunto!). Cuando los elefantes arrancan a correr hacia nosotros, el guía ¡por fin! pega portazo a la puerta y el chófer arranca a toda leche y salimos arreando como alma que lleva el diablo. Dejamos atrás una polvareda que nos impide ver nada de lo que hay o no detrás. Vaya tela. Qué subidón! Pero lo mejor estaba por venir.Ay...  Unos metros más allá (no sé cuántos pero a mí me parecía que muy pocos), un 4x4 viene de cara. No cabemos los dos. Nos apartamos para dejarles pasar y nos dicen: "Cuidado!! Hay una manada ahí delante y un gran eklefante está parado en mitad del camino!". ¿Cómo? ¿Estamos rodeados? Yo estoy acojonada, pero me quiero hacer la valiente (ni de coña lo consigo ;-))
El chófer y el guía nos dicen los dos: ¡¡todo el mundo dentro del coche!!, así que Hamed, Fernanda y yo, obedientes,  nos bajamos del techo rápidamente y nos metemos dentro. A partir de ahí no hay ni fotos, ni vídeo ni nada de nada. Estábamos todos al tanto de ver qué pasaba y nos olvidamos de las cámaras. Continuamos despacio hacia adelante y, efectivamente, otra manada a unos pocos metros a la derecha, también con las crías, y un gran elefante a la orilla del camino (por lo menos no lo cortaba). El chófer para y todos esparmos Yo ni respiro mirando a los elefantes, a ver si se cabrean o no. Uyuyuy... El gran elefante que no se va y el chófer no se atreve a pasar. Esperamos, y esperamos... Yo, mirando hacia detrás, hacia adelante y rezándoles a todos los santos. Al final el guía dice al chófer "acelera  rápido y vamos a pasar". Ayayay.. Justo en el momento en que pasamos junto al gran elefante, casi le rozamos con el coche, se gira, levanta la trompa y casi le veo el ombligo. Vamos. ¡Un subidón de adrenalina que ni os cuento! A poco que empuje con la trompa vuelca el coche, evidentemete, pero  conseguimos pasar sin respirar (por lo menos yo ;-))

Yo todo era decir: ya he visto bastante elefantes ¡¡no quiero ver ni uno más!!! Ay... ya estábamos cerca del final del circuito y vimos más elefantes, pero ya en la distancia. Uff...  Yo ya no hablaba... La única que decía "estoy acojoná" era yo, pero no, no era la única que lo estaba. Luego hablando, todos estábamos igual. Uff...

Luego nos hemos reído mucho a costa de este epislodio, pero ¡ahhh, qué miedo!!!

Total, que ayer volvimos a Ouaga, descansamos, y hoy hemos ido de compras para ver si encontrábamos algún "modelito" para la Nochevieja, y ¡¡los hemos encontrado!! Así que ahora estamos descansado un poco antes de irnos a cenar.

Mañana es Nochevieja. Nuestros amigos ya tienen planes con nosotras y seguro que lo pasamos bien. El día 1 por la noche llega Amparo, y la idea es marcharnos a Gaoua el domingo para ya trabajar de  nuevo esta semana que entra.

En fin, que como veis, no me aburro, me lo paso muy bien y ya estoy preparando los cursos para impartir en Gaoua a partir de la semana que viene.

Tanto Fernanda como yo estamos perfectamente de salud, aunque mi garganta me está jugando alguna mala pasada. Desde Nochebuena la tengo "cascada" y, como diríais algunos/as de vosotros/as, me he "ritabarberizado". Entre que es mi punto débil, la cantidad de polución que hay aquí (especialmente el polvo en suspensión, que es brutal), y dado que vamos casi siempre en moto, pues eso, que mi garganta anda un tanto perjudicada, pero la ataco con propoleo y pastillitas Strepsils que me traje de España en previsión,de que esto pudiera pasar, y espero mejorar pronto. Ahora siempre voy con mascarilla cuando voy en moto (lo hace mucha gente) y voy a intentar cuidarla al máximo.

Y bueno amigos/as, que aunque os echo mucho de menos, aquí sigo encantada y feliz de compartir "vida", este tipo de vida aquí y con ellos/as. A veces pienso que debería ser "obligatorio" para todo el mundo viajar alguna vez a África, porque por mucho que yo cuente, por mucho que se vea en la tele, por mucho que se lea y que uno pueda imaginar, África no se puede conocer si no es viniendo aquí y "sintiendo".

Cuando iba a venir la primera vez a África en 2008, por más que Amparo me hablaba de esto y me contaba, y me enseñaba fotos, a mí me costaba mucho imaginar cómo podía ser esto. Cuando vine, lo supe: no podía imaginarlo porque sencillamente no es posible hacerlo. África no se puede imaginar, pero no lo supe hasta que estuve aquí; entonces dije : Voilà! Y África ya me atrapó para el resto...

Amigos, amigas, ¡os quiero!

Conitnuará...








domingo, 19 de diciembre de 2010

Ga-Oua-Ga-Oua-Ga-Oua-Ga-Oua….


Esto es como aquello de qué fue antes, el huevo o la gallina. De Ouaga a Gaoua y de Gaoua a Ouaga :-)

Pues eso, que mañana me voy de nuevo a Ouaga, donde pasaré unos días. El jueves llega Fernanda a pasar las Navidades conmigo, y el día 1 llega Amparo, así que esperaré a ambas en Ouaga y ya me vendré a primeros de año a seguir con el curro.

Y bueno, amig@s, aquí sigo, encantada en el país de los hombres íntegros.

He pasado aquí, en Gaoua, dos semanas justas. Llegué hace ahora dos domingos y mañana me marcho otra vez. Aquí me han tratado de lujo. En mi hotelito son todo amabilidades y gente estupenda que están pendientes de “su blanche”, que no le falte de nada. Cuando estuve enferma, venían a mi habitación a ver cómo estaba, si necesitaba algo, me traían la comida, vamos, una caña. Gente super amable conmigo. Hay un par de empleados con los que me río mucho, super simpáticos.

Por otra parte, ha habido días que estaba como única habitante del hotel. Aquí y ahora el turismo es muy escaso, y más desde que en Europa se dice que es peligroso viajar a Mali y Burkina, que si Al Qaeda anda por aquí, etc. Esto está haciendo mucho daño al incipiente turismo y aleja una d las fuentes de ingresos para el país. El único “peligro” reside cerca del Sahel, y eso queda muy lejos. Es una pena que se haya ahuyentado el turismo de ese modo.

En cualquier caso, y como decía, normalmente soy la única habitante del hotel, per esporádicamente hay algunos clientes. Ayer y antes de ayer me topé con unos españoles. Guau!! Hacía milenios que no escuchaba hablar en castellano. Eran de Málaga, y hoy continuaban camino hacia Ghana.
  Es curioso. Como ya dije, hay veces que en la APFG o en el hotel, o en la calle, se me escapan parrafadas en castellano, Ay!! Y ayer, hablando con los malagueños ¡me daba por hablarles en francés!! Me partía de risa yo sola.

Por otra parte, a veces me da apuro, porque los pocos turistas que vienen por el hotel, la mayoría son franceses, y claro, me ven tan blanquita como ellos y enseguida me dan conversación ¡como si yo hablara francés! Porque en Gaoua (donde prácticamente ya me conoce todo el mundo) todos saben que más o menos me defiendo en francés, pero los blancos me hablan en francés como si fuera francesa, y ufff… Hay veces que me cuesta seguirles, pero finalmente estoy contenta porque acabo manteniendo largas conversaciones en las que apenas seme escapan pocas cosas.

Esta noche había un turista suizo la mar de dicharachero, pero su francés era super cerrado. Y el tío habla por los codos, muy majete, viaja solo, pero uf…  Bueno, en cualquier caso contenta porque me doy cuenta que mejoro mi francés a la carrera y cada vez entiendo mejor a todo el mundo J.

Mi vida aquí transcurre de la siguiente manera: por las mañanas voy a trabajar, lo cual consiste en, o bien salir a la brousse” con algún grupo de mujeres para ver cómo hacen los microcréditos, o para ver centros de alfabetización, o a reuniones de diversa índole, o bien me quedo en la APFG preparando informes tanto para los proyectos que ya tenemos en marcha, como para otros nuevos que estamos preparando. A mediodía como por ahí, a veces con algunas de ellas, a veces yo a mi aire, que también me mola deambular y descubrir nuevos sitios. Gaoua es una ciudad pequeña, muy tranquila, y muy fácil. La vida transcurre fundamentalmente a lo largo de la carretera principal, como en la mayoría de los lugares de África que he conocido en los últimos años cuando se trata de ciudades pequeñas o pueblos. Por las tardes vuelvo a la APFG a seguir con la faena, y doy algo de formación en informática (uso básico de PC), pero la formación “en serio” aún no la he comenzado.

Tras el trabajo, a eso de las 6, ya es de noche. Me vengo a darme una ducha, cambiarme, y o bien ceno en el hotel, o bien cojo mi burra y me voy a la ciudad (esto está en las afueras) a tomarme una cerveza y comer algo en cualquier “buvette”. Si mis amigos de aquí están por ahí, me llaman y tomo algo con alguno de ellos, si no, voy a mi aire; en cualquier  caso siempre acabo hablando con alguien o haciendo nuevas amistades.

Mi burra, una caña. No le he puesto gasolina desde que estoy aquí, y la uso todos los días. No es que haga grandísimas distancias, pero a veces pienso que hay gremlins que por la noche llenan el depósito. Todas las mañanas compruebo el nivel y a mí me da la sensación de que no ha bajado lo más mínimo. Incomprensible. Esta noche he devuelto las llaves ya que me voy. El dueño del hotel, el marido de Ini (la Presidenta de la APFG), me ha dicho que mi habitación es mía, tanto si estoy como si no, y que puedo dejar en ella lo que quiera hasta mi vuelta. Un tío agradable y amable como él solo. Le he dado las gracias por la moto y por todo y ya me he despedido de él hasta el año que viene. Es una penita que no pueda pasar las Navidades con las mujeres de la APFG, pero me viene todo con el pie cambiado en ese sentido. Ouaga está muy lejos de Gaoua (a unas 7 horas de viaje), Fernanda llega el 23 por la noche y todo sería muy precipitado, más teniendo en cuenta que me gustaría esperar también a Amparo en Ouaga.

Mañana , asimismo, llega Ini de su viaje a Europa, así que espero coincidir con ella en Ouaga y poder hablar un poco, ya que ella se viene para acá al día siguiente, y sólo la he visto el día que ella se marchaba a Bélgica, cuando cené con ella en Ouaga. En cualquier caso, tiempo habrá cuando yo vuelva aquí.

África en general, y Burkina en particular, también tiene su lado no tan amable. Me refiero a la miseria en todos sus aspectos. Es duro ver a las personas incapacitadas arrastrarse por el suelo porque no tienen otro medio para su movilidad, o ver determinadas malformaciones que no han podido tratarse por falta de medios, o ver la malnutrición de los críos, especialmente en las zonas rurales. Es muy duro ver todo eso, pero hay que verlo, hay que saber que eso existe, y forma parte de lo cotidiano en esta parte del mundo.  Cuando yo fui al hospital la semana pasada, la consulta me costó 3000 CFAs (unos 5 euros). Para mí es “pecata minuta”, pero aquí no se consiguen 3000 CFAs fácilmente, y eso es lo que hace falta para que te atiendan.

Luego hay sentimientos enfrentados. Por ejemplo cuando me ven cargada con mi mochila y mi portátil, todo el mundo quiere ayudarme a llevar algo. Yo les digo que no es necesario, que puedo yo sola, pero insisten y es como una ofensa que no les dejes hacerlo. O como cuando alguna vez, alguna de las mujeres se levanta para que yo me siente. Les digo que no, que por favor, continúe sentada, pero es en balde, me dejan el mejor sitio, me dan lo mejor. No puedo negarme, no “debo” negarme porque lo hacen de corazón, pero a veces eso me hace sentir un poco mal, como si yo tuviera más derecho que ellas o ellos. Como digo, son sentimientos enfrentados entre el agradecimiento y “la culpa”. Me resulta difícil de explicar.

Por lo demás, gozo de una salud de hierro, y hace un calor de mil demonios.

Aprovecho para desearos a todos/as una estupenda Navidad y mejor año Nuevo!!!

Como siempre, la conexión me impide subir fotos :-(

Continuará…


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Aprovechando la coyuntura...

Bueno, dado que estoy en pie desde las 5 y algo de la malana (aquí se madruga mucho) he aprovechado para subir algunas fotos ya que el otro día no pude cuando escribí el post. A estas horas la conexión es medio decente.

Aprovecho para deciros que sigo MUY bien, después de un día un tanto aciago (la noche del domingo y el lunes), en que estuve un tanto enferma y me llevaron al hospital para descartar la malaria. Pero ¡¡no!! Aquí estoy de nuevo sana como un roble :-))

Las fotos, en su mayoría son referentes a mi post anterior, como digo:

Aquí, en Nako, cuando fuimos a dar los microcrédtos. Dándoles los tres árboles a cada mujer:


Firmando:


Les enfants enredando alrededor :-)

En una clase de francés en la sede de la APFG:


Uno de los centros de alfabetización creados en Gaoua. Si no recuerdo mal, aquí estaban enseñando Lobiri:

Un cuaderno de una de las alumnas (en todos los centos me los enseñaban, aunque yo no entienda ni mú):



Mujeres aplicadas (aunque tengan que ir con los críos a cuestas y darles de mamar allí mismo):

Multiplicando:


El siguiente es otro centro de alfabetización, donde da clases Cécile (en la foto), de la que ya hablé en el post anterior. Aquí enseñan Dagara.


Las alumnas de Cécile:

Nematou, la cría de Cécile, a la que conocí cuando apenas tenía unos poquitos meses. Allí estaba también enredando :-)


También hay algún que otro alumno (chico):. Aquí Cécile les enseña a dividir:


Los medios con los que cuentasn son más o menos éstos (pero antes ni siquiera existían estos centros):

Los animales también quieren aprender :-)


Último centro que visitamos ese día:

Las/os alumnas/os, superapliacadas/os en todos los centros:



¡¡¡¡Mi burra!!!!

Ésta es ya del sábado, del día de desfile: cantidad de gente en la carretera para verlo y gente vendiendo cosas por todas partes (han de aprovechar estos momentos para obtener cualquier tipo de ingreso), y bicis, y mucho bullicio:








Las mujeres con las que desfilé :-)



Tras el desfile, comida en compañía:

De nuevo Nematou (comando autónomo ;-)) comiéndose su plato de arroz:


Nuestra comida:


Una cría con su madre (parecía que me tenía miedo :-))

Sábado noche: Gaoua la nuit con buenas/os amigas/os. Il faut danser!!!

Se celebraba la fiesta del 50 aniversario, como sabéis:


El domingo, comiendo en casa de una amiga, con su hija Yessica, que no me soltaba :-)

Yessica y sus amiguitos/as:

Y otros críos vecinos :-))


Y para finalizar, algunas imágenes de Gaoua:




Y bueno amigos/as!! Esto es todo por hoy. Me voy corriendo a desyunar que aún llegaré tarde!!!!


Muchos besos a todas/os!!!



Continuará...